En un mundo que se mueve a ritmo acelerado, hay un rincón en Europa donde el tiempo se detiene para celebrar el amor. República Checa, conocida por su arquitectura de cuento de hadas y su atmósfera nostálgica, es el lugar ideal para quienes buscan una conexión profunda a través de la historia y paisajes que parecen pintados a mano.
República Checa más allá de Praga: 5 destinos que te enamorarán
Desde los míticos rincones de Bohemia hasta las estrellas de Moravia, el país invita a salir de su capital para escribir una historia propia en escenarios que trascienden lo ordinario. Planificar estas escapadas permite descubrir el romance que pervive en castillos blancos, ciudades balneario y viñedos dorados que ofrecen una vivencia única para quienes buscan algo más que los circuitos tradicionales.
Çeský Krumlov: el refugio del tiempo en República Checa
Este laberinto de fachadas renacentistas y susurros del río Moldava es una de las ciudades más bellas y cinematográficas de toda Europa. El ambiente se transforma apenas cae la noche, cuando el casco histórico recupera una calma medieval que invita a perderse por sus callejones empedrados.
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La experiencia: Caminar de la mano por el Barrio de Latrán bajo la luz tenue de faroles antiguos y culminar con una cena privada en una terraza de madera sobre el río.
El toque especial: Buscar un restaurante con vista al castillo iluminado para disfrutar del sonido del agua en un silencio mágico.
Logística: Se ubica en Bohemia del Sur, a 175 km de Praga. El viaje es de aproximadamente 2 horas y 15 minutos por carretera.
Karlovy Vary: el elixir de la elegancia
Famosa por sus columnatas neoclásicas, esta ciudad balneario evoca el lujo de la aristocracia europea del siglo XIX. Es un refugio de serenidad y relajación pensado para el bienestar físico y mental, donde las aguas termales son las protagonistas indiscutidas del paisaje urbano.
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La experiencia: Nada simboliza mejor el romance en República Checa que un Beer Spa privado, donde las parejas se sumergen en bañeras de roble con extractos naturales de lúpulo.
El toque especial: Después del baño, lo ideal es relajarse en una cama de paja de trigo junto a una chimenea.
Logística: Situada en Bohemia del Oeste, se encuentra a solo 130 km de la capital, accesible en 1 hora y 45 minutos por carretera.
Castillo de Hluboká: un lugar digno de un sueño
Inspirado en el castillo de Windsor, su estructura de un blanco inmaculado y sus detalles góticos lo convierten en el epítome del romance en República Checa. Los jardines meticulosos que rodean la edificación ofrecen un marco de ensueño para quienes disfrutan de las caminatas tranquilas y la arquitectura señorial.
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La experiencia: Comprar quesos locales y una botella de vino para disfrutar de un picnic en la parte trasera de los jardines, lejos del flujo turístico.
El toque especial: Encontrar un lugar bajo los árboles con vista a las torres blancas caladas para capturar la foto más romántica del viaje.
Logística: Cerca de Ceské Budjovice, está a 145 km de Praga (2 horas en coche o 2 horas y media en tren).
Mikulov: un brindis bajo el sol
Con un aire mediterráneo y rodeada de viñedos, Mikulov es la capital espiritual de los amantes del vino en la región de Moravia. Sus paisajes dorados y su castillo barroco crean una atmósfera cálida que invita a brindar por el encuentro en uno de los rincones más soleados del país.
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La experiencia: Ver el atardecer desde Svatý Kopeek (Colina Sagrada) tras una caminata suave que ofrece vistas panorámicas increíbles.
El toque especial: Brindar con una copa de Pálava, el vino blanco dulce de la región, mientras el sol se oculta tras los viñedos.
Logística: En Moravia del Sur, a 250 km de Praga (2 horas y media por carretera) y a solo 70 minutos de Viena.
Telc: el espejo de la historia bohemia
Esta ciudad está casi totalmente rodeada por estanques de peces de la época medieval, lo que le otorga un aire de "Venecia Bohemia". Sus casas renacentistas en la plaza principal son famosas por sus fachadas coloridas y frontones decorados que se reflejan de forma perfecta en el agua.
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La experiencia: Realizar un paseo en bote de remos por el estanque Ulický para contemplar la ciudad desde una perspectiva diferente.
El toque especial: Remar lentamente para observar el reflejo de las torres de la iglesia, disfrutando de una vista que pocos turistas llegan a conocer.
Logística: Ubicada en la Región de Vysoina, a 155 km de Praga, con un tiempo de viaje de 1 hora y 50 minutos por carretera.
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