Al momento de organizar un viaje por La Rioja, pocas veces Chamical aparece entre las primeras opciones. Sin embargo, los caminos de esta localidad —ubicada a tan solo 140 kilómetros de la capital provincial— sorprenden con paisajes e historias para conocer.
Chamical, una joya de los Llanos de La Rioja que no deberías pasar por alto
Cuna aeroespacial, capital provincial del tango y hogar de quebradas encantadoras. Al sudeste de La Rioja, Chamical ofrece un recorrido que vale la pena vivir.
La Rioja: descubrí Chamical y por qué es un lugar que deberías sumar a tu itinerario por la provincia.
Con poco más de 15 mil habitantes, Chamical concentra atractivos naturales, religiosos y culturales que no demandan demasiado tiempo para ser explorados: una jornada alcanza para empaparse de su belleza y volver con la sensación de haber sumado una experiencia distinta al viaje por La Rioja. Este es uno de los trayectos ideales para descubrirlo.
Dique La Aguadita, un oasis para asombrarse
Apenas se deja atrás el centro de Chamical, el paisaje árido de los Llanos riojanos se abre para dejar paso a un espejo de agua que rompe con todo lo esperado: el Dique La Aguadita.
Enmarcado por la Sierra de los Quinteros —con el Cerro El Morado custodiando sus vistas—, funciona como una postal poco habitual en un territorio marcado por la sequía, y su cruz "Fuente de Vida", sobre la costa, se convirtió en el punto donde la comunidad local se reúne en busca de paz y de vistas que merecen detenerse un momento.
El perilago se puede recorrer a pie o en bicicleta sin mayor esfuerzo, y se puede optar por salidas de kayak cuando el clima acompaña. Los senderos costeros guían hacia la Loma de los Indios, una elevación que resguarda un antiguo poblado prehispánico con decenas de recintos de piedra, considerado uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos e importantes de Los Llanos.
Antes de seguir viaje, se recomienda asomarse a la Posta Kakán, el centro de interpretación instalado a la entrada del dique. Ahí, entre relatos y leyendas ancestrales, se cuenta la cosmovisión del pueblo diaguita-kakán y su vínculo con este territorio —cuyas huellas materiales se aprecian justamente en la Loma de los Indios—, además de orientar a quienes siguen viaje por la Ruta de los Caudillos.
El propio embalse —construido en la década del 80 para aprovechar el agua de lluvia y de las vertientes— fue declarado en 2014 Reserva Provincial de Uso Múltiple, una protección que ayuda a explicar por qué el paisaje se mantiene tan intacto.
Polco: fe, tradición y el latido de un pueblo devoto
El camino continúa su rumbo hacia Polco, una pequeña localidad ubicada a solo 7 kilómetros del centro de Chamical. Apenas se llega, es fácil notar que este rincón resguarda uno de los puntos más singulares y auténticos de todo el circuito de turismo religioso de Los Llanos riojanos.
Lo que nació hace mucho tiempo como una humilde capilla, con los años se transformó en un imponente santuario. El templo cobija a la Virgen del Rosario de Polco, una imagen venerada que congrega la devoción de buena parte de la región.
Un detalle fascinante es que, como muestra de amor y respeto, su vestido se cambia minuciosamente en varias ocasiones durante el año. Justo al lado de la capilla funciona un pequeño museo histórico donde se guardan cientos de trajes que la gente le dona a la virgen, junto a promesas y agradecimientos. Es conmovedor verlos exhibidos, cada uno con sus respectivas medidas y respetando los colores típicos que la identifican: el celeste y el rosado.
Aunque suele haber misa todos los domingos, el movimiento se transforma por completo durante octubre, cuando se celebran las Fiestas Patronales. En esas fechas, Polco se convierte en el epicentro de la fe riojana, recibiendo a miles de peregrinos que llegan para dejar ofrendas por las promesas cumplidas.
Su campanario también llama la atención. En la zona aseguran con orgullo que su repique posee un sonido muy particular. Además del bronce y el cobre habituales, se cree que posee trazas de oro y plata que le otorgan su peculiar sonido.
A unos tres kilómetros de la capilla se llega a la Quebrada de Polco, considerada la más importante de la zona. A diferencia de otros rincones de Chamical históricamente castigados por la implacable sequía de Los Llanos, Polco nunca se queda sin agua. Es este milagro natural y constante de sus vertientes lo que explica de punta a punta su fértil historia, también profundamente marcada por la fe.
Las Ollitas: un rincón natural escondido en Chamical
Dejando atrás el silencio místico de Polco, la aventura continúa en dirección al paraje Santa Lucía, la localidad donde se encuentra el acceso a Las Ollitas, a unos 12 kilómetros del centro de Chamical.
El trayecto de tierra se interna progresivamente en el corazón de la geografía llanista, para abrazar la serenidad del entorno natural. Durante el viaje se atraviesa Puesto El Alto, un caserío mínimo y pintoresco. A mitad de camino aparece una construcción sencilla pero cargada de historia local: la casa de Don Soria, el antiguo poblador que le dio nombre a la quebrada.
En la Quebrada de Soria, para observar lo que se conoce como Las Ollitas, hay que hacer un trekking de dificultad media de aproximadamente 2 km. La caminata parece mucho más corta de lo que en realidad es gracias a la belleza de un paisaje que va cambiando de a poco, entre serranías bajas y la vegetación típica y resistente de Los Llanos.
Y como decía Cerati: al final hay recompensa. Al llegar, se comprende de inmediato por qué Las Ollitas funciona como una parada casi obligada para quien visita Chamical por primera vez. Estas formaciones rocosas, donde el agua ha esculpido ollas naturales y cascadas cristalinas a lo largo de los siglos, son las que le dan una identidad única al circuito y se repiten en cualquier recomendación turística del destino.
Santa Bárbara: tradición tejida a mano al pie del cerro
El paseo encuentra su broche de oro en Santa Bárbara, un pequeño paraje rural recostado sobre las faldas de las sierras, a unos 24 kilómetros al sur de Chamical. El camino que lo conecta desde Las Ollitas invita a ingresar a un rincón habitado por apenas unas 35 familias donde la hospitalidad se siente en cada rincón.
A pesar de su tamaño, Santa Bárbara es inmensamente conocida en toda la provincia como el auténtico "pueblo telero" de La Rioja. Sosteniendo un oficio ancestral de origen prehispánico, elaboran ponchos, ruanas y mantas únicas confeccionadas con lana de oveja natural y teñidas pacientemente con tintes del monte. Entre sus tesoros más buscados también destacan los trabajos en cuero y las alforjas para caballos, cuya calidad trasciende los límites del departamento.
Para resguardar y celebrar este saber que se hereda de generación en generación, cada verano el pueblo se viste de fiesta para organizar el Festival de las Artesanas Teleras, un evento tradicional de Los Llanos que incluye música en vivo, gastronomía típica y la destacada exposición textil.
La vida cotidiana allí es tranquila y comunitaria. Las infancias asisten a la Escuela N° 286 "Gobernador Francisco Solano Gómez", una institución rural a la que apenas concurren 13 alumnos. Visitar el lugar permite encontrarse con una comunidad sumamente trabajadora que recibe a los viajeros con los brazos abiertos.
Despedirse de Santa Bárbara es el cierre perfecto para el itinerario por Chamical. Allí, además de experimentar un recibimiento tan cálido y genuino, se abre la oportunidad única de conversar y comprar de forma directa las creaciones de estas admirables mujeres teleras.
Cómo llegar a Chamical
Para llegar desde la capital riojana existe una sola vía principal: la Ruta Nacional 38, la misma que conecta a la provincia con Córdoba hacia el sur y con Catamarca y Tucumán hacia el norte.
El trayecto demanda entre 1 hora 40 minutos y 2 horas en auto, según el tránsito. Para quienes viajan sin vehículo propio, hay servicios de colectivo directos que parten a diario desde la Terminal de Ómnibus de La Rioja.
Ya en Chamical, moverse entre los puntos turísticos —como La Aguadita, Polco, Las Ollitas y Santa Bárbara— requiere de auto propio o de alguna excursión organizada, ya que se trata de caminos rurales sin transporte público regular.
Curiosidades sobre Chamical que de seguro no conocías
Chamical guarda historias singulares y particularidades profundas que ayudan a entender la identidad de esta ciudad riojana y su entorno.
- La Ruta de los Mártires: este circuito histórico y religioso recupera la memoria de los cuatro mártires riojanos asesinados durante la última dictadura militar. En Chamical, el recorrido tiene una relación especialmente estrecha con los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, asesinados el 18 de julio de 1976.
- Chamical fue protagonista de los primeros años de la actividad espacial argentina. En 1962 comenzó a funcionar allí el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados (CELPA 1), desde donde se realizaron numerosos lanzamientos y experiencias científicas con cohetes desarrollados en el país. Pero uno de los episodios más curiosos ocurrió en 1969, cuando desde Chamical fue lanzado Juan, un mono caí que viajó a bordo del cohete Canopus II en una misión suborbital. El animal regresó con vida y al poco tiempo fue trasladado al zoológico de Córdoba.
- El chamico que le dio nombre: el nombre de la ciudad proviene directamente del chamico (Datura ferox), una planta silvestre de flores blancas y frutos espinosos que crece de forma natural en toda la región de los Llanos riojanos. Originalmente, el asentamiento se conoció como "Los Álamos de Chamical" debido a un pozo de agua rodeado de estos arbustos, dejando la flora autóctona marcada para siempre en su identidad.
- Es la capital del tango riojano: aunque se asocia al tango con los cafetines de Buenos Aires, Chamical tiene una fuerte e inesperada tradición milonguera. Es la cuna de grandes músicos y compositores del género, y fue declarada Capital Provincial del Tango. Cada año, la ciudad celebra su propio festival, demostrando que el arrabal también se siente con fuerza en el corazón del norte argentino.
Otras noticias que pueden interesarte
Temas relacionados

