Inicio
Gastronomía

Madrid para reincidentes

Calles, mercados, plazas, parques, exposiciones y espectáculos, conforman un decálogo que puede orientar a quien vuelve a la capital española.

Pongamos que hablo de Madrid, puerta de entrada al Viejo Continente, escala obligada en muchos recorridos por Europa y también por otros puertos más lejanos. Para quienes ya la conocen, la ciudad puede convertirse en un destino donde volver sólo de paso.
Sin embargo, mapa en mano, siempre a pie, perdiéndose por los callejones, fotografiando azulejos, deteniéndose en fachadas, observando diversas curiosidades del corazón de esta urbe abierta, Madrid invita a revelar su esencia gourmet, hedonista, plural, fluida e insomne. A caminarla, a sorprender rincones, descansar en parques, comer y comprar, ir de tapas y de bares, en fin, a hacer todo lo que hacen los madrileños sin paradas obligadas, ya sin cuentas pendientes. Aquí un azaroso decálogo para redescubrirla.

1. PLAZA MAYOR RECORD

Foto infaltable, ya que sus edificios de fachada roja conforman uno de los escenarios más bellos y típicos de Madrid, testigos de una larga historia local. El más antiguo es la Casa de la Panadería, cuya construcción comenzó en 1590 y hoy ostenta unos bellos murales con personajes mitológicos. Locales donde comprar recuerdos, artistas callejeros, bares donde tomarse una caña, restaurantes, hacen más entretenidos los alrededores de esta plaza que remonta su origen al siglo XV. Entre estos últimos, vale la pena mencionar el llamado Botín, que el libro Guinness de los Récords certifica como el más antiguo del mundo, fundado en 1725. ¿Sus especialidades? Cochinillo y cordero cocidos en un horno de barro que, aseguran, tiene la misma antigüedad que la casa.

2. TENTACION EN EL MERCADO SAN MIGUEL

Único de su tipo que conserva su bellísima estructura de hierro y cristal, terminó de construirse en 1916 en el que fuera el corazón del Madrid medieval, con su personalidad castiza que hoy atrae a turistas y locales en plan de diversión. El mercado se ha reinventado, y da gusto pasear mirando los puestos donde se puede encontrar desde ostras, bruschettas de caviar y jamones espléndidos, vinos Rioja y Riveras del Duero por copa, hasta delicada patisserie e incluso productos argentinos (dulce de leche, yerba, alfajores, vinos mendocinos). Recomiende a sus pasajeros que vayan temprano y en día de semana si quieren sentarse en alguna de las mesitas del centro. A la hora en que los madrileños almuerzan –tarde- los mostradores se repletan.

3. PUERTA DEL SOL VIP

Los que ya se sacaron la foto con el Oso y el Madroño, símbolo de la capital española, y contemplaron a la Venus que los madrileños llaman “la Mariblanca”, en la plaza que marca el kilómetro cero de la ciudad, seguramente volverán a pasar por allí. Si quieren detenerse, pueden tener una vista VIP de este punto de encuentro ineludible desde una mesa en el primer piso de la confitería La Mallorquina. Hay una sola que se recuesta sobre la ventana privilegiada de este local abierto, según reza la inscripción de su toldo, en 1894. Hay que abrirse paso por entre la gente que come de pie y subir por las marmóreas escaleras del fondo. Luego tener la suerte de que justamente esa mesa esté libre, y sentarse a mirar la vida pasar.

4. EL RASTRO A EURO

Si su escala en Madrid coincide con una mañana de domingo, el Rastro es un imperdible. Para pasear o para comprar de todo, desde antigüedades hasta bufandas tejidas a crochet, ropa de diseño, objetos usados, adminículos para cortar verduras, en fin, rarezas. Y detenerse en los graciosos pregones de sus comerciantes, que vocean sus mercancías “a euro”. Si no teme a las aglomeraciones y disfruta mirando, éste es el lugar: una de las ferias callejeras más entretenidas de España. Después de haber bajado por Curtidores y recorrido las callejuelas que la cruzan, puede apreciar la diversidad cultural –o degustarla- en los almacenes y restaurantes que en unas pocas cuadras permiten dar la vuelta al mundo con su oferta de sabores peruanos, argentinos, griegos, egipcios, árabes, indios, chinos, sin olvidar los quesos manchegos y vinos franceses que conviven en esta ciudad siempre cosmopolita.

5. PLAZA DE SANTA ANA Y LAS LETRAS
En la plaza de Santa Ana se encuentra el Teatro Español, del siglo XVII; y monumentos a Federico García Lorca, con un pájaro entre sus manos, y a Calderón de la Barca. En frente, un precioso hotel de con una fachada blanquísima que por las noches se ilumina de azules, y miradores de cristal. Rodeada de cafeterías, bares, cervecerías, no faltan las terrazas para el tapeo. En Villa Rosa, punto de encuentro durante la Movida, vale la pena fotografiar los mosaicos con imágenes alusivas a Madrid. Cuentan que en la Cervecería Alemana, fundada en 1904, solía parar Hemingway: hoy es ideal para unas raciones bien madrileñas: tortilla, calamares y más. Desde la plaza se puede pasear por Huertas, con sitios donde tomar una copa y escuchar música, o por la paralela del Prado. Son parte del barrio de Las Letras, epicentro de la creación literaria del siglo XVI al XVIII. Testimonio de esto son los fragmentos de obras literarias de Cervantes, Góngora o Quevedo que –aseguran- vivieron o trabajaron por aquí, grabados en sus calles en tipografía metálica.

6. TRIANGULO DE EXPOSICIONES TEMPORARIAS
Puede que su pasajero ya haya contemplado el Guernica en el Reina Sofía; La Maja Desnuda y Las Meninas en El Prado; o admirado los trazos de Rembrandt, Rubens, van Gogh, Chagall y Caravaggio en el Thyssen-Bornemisza. Pero el llamado Triángulo del Arte o Triángulo de Oro de Madrid, cuyos vértices son los tres museos más significativos de la ciudad, aún puede reservarles sorpresas. Sus exposiciones temporarias son casi siempre interesantes: en los próximos meses alguno de los nombres serán Fortuny y Chardin en El Prado; Gerome en el el Thyssen; o hasta un argentino, Roberto Jacoby, en el Reina Sofía. Las programaciones pueden consultarse en sus respectivos sitios web (www.museodelprado.es/www.museothyssen.org/www.museoreinasofia.es, o en www.triangulodelarte.org). Para no perder la costumbre de ir de bares, el del Reina Sofía es ideal para terminar la tarde, con mesas que exhalan luz y cómodos sillones rojos.

7. PAUSA EN EL RETIRO
Quienes recorran Madrid sin prisa querrán pasear sin dudas por el parque del Retiro. Los lagos surcados por plácidos patos y cisnes, sumados a la vegetación que cambia en cada estación entregando paisajes siempre diferentes, proponen una pausa que muchos querrán repetir. El conocido Paseo de las Estatuas se llama en realidad Paseo de la Argentina: las figuras de mármol que lo flanquean son monarcas españoles concebidos para decorar el Palacio Real pero retirados de allí por Carlos III, quien consideró excesiva la ornamentación. Estanques, fuentes, monumentos, la estructura transparente del Palacio de Cristal, se convierten en remanso en cualquier momento del año, donde también es posible tropezarse con música o espectáculos. A la salida, de paso, conviene saludar a la Cibeles y la Puerta de Alcalá.

8. MIL Y UNA GRAN VIA

Desde la calle de Alcalá hasta la plaza España, cines, teatros, tiendas y grandes almacenes salpican la prolija arquitectura de principios del siglo XX de la principal calle de la capital española. Entre sus edificios de altura uniforme sobresalen la cúpula del Metrópolis, el Madrid-París, el Telefónica o el palacio de la Prensa. El tráfico de gente es incesante y las vidrieras hacen que se vea interrumpido aquí y allá. Por las noches, la Gran Vía se ilumina de neones y los edificios revelan una faceta nueva. En 2010, la emblemática arteria celebró su primer centenario con numerosas propuestas culturales y de entretenimiento que animaron aún más el ambiente. Con 101 años, propone siempre mil y una actividades. Para quienes desean terminar la noche disfrutando de la oferta de teatro de Madrid, el tramo que va entre la plaza de Callao y la de España, conocido como el Brodway madrileño, seguramente presentará alguna alternativa interesante.

9. CHUECA + MALASAÑA RECARGADOS

En sus orígenes, Chueca fue un tradicional barrio castizo. Luego, uno de los epicentros de la Movida Madrileña en los 80. Hasta hace pocos años una de las zonas por las cuales era mejor no pasar. Y, desde los 90, espacio tomado por la comunidad gay, que se dedicó a abrir tiendas y bares, reformar viviendas, y generar espacios creativos con originalidad y buen gusto. Así, en la actualidad se tornó uno de los sitios con ambiente más heterogéneo y entretenido del centro de Madrid. Alrededor de la Plaza de Chueca, de día se pueden recorrer los pequeños negocios de diseño que le valen el apodo de Soho madrileño: tiendas de decoración vanguardista, moda alternativa y osadas zapaterías son sólo algunos. Mientras que por las noches conviene elegir alguno de los muchos sitios que sirven buena comida a precios accesibles, y luego elegir entre pubs, discos, o entregarse a la locura en la que conviven desde drag queens y stripers hasta curiosos en busca de novedad. En el vecino barrio de Malasaña encontrará un ambiente igualmente animado, aunque más alternativo y moderno.

10. REBAJAS CON VALIJA EXTRA
Aun quienes creemos que los viajes son principalmente para conocer y sólo secundariamente para comprar algún que otro recuerdo, incluso aquellos que no disfrutamos probándonos ropa, difícilmente sabemos resistir a una temporada de rebajas en España. Si el viajero visita Madrid durante las rebajas, recomiéndele definitivamente que lleve una valija extra: los precios son realmente baratos, y los productos totalmente diferentes; la relación calidad precio es asombrosa, y con pocos euros se puede quedar muy bien con algún regalo original. Los supermercados también merecen una visita: siempre hay alguna latita, cajita o algo que pueda llevarse a casa para evocar, tiempo más tarde, aquel sabor del viaje.

Deja tu comentario