FRANCIA

¿Qué representa "La libertad guiando al pueblo" para Francia y el mundo?

Es una de las obras más importantes del Museo del Louvre de París (Francia). Te contamos todos los detalles de esta obra de arte.

Una de las obras de arte que hay que ver en el Museo del Louvre de París (Francia) es “La Libertad guiando al pueblo”, una pieza a gran escala pintada en 1830 por el artista romántico Eugene Delacroix.

La elegimos porque el 14 de julio se cumplió un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla, acontecimiento que marcó el comienzo de la Revolución Francesa Y esta obra representa el espíritu revolucionario, entre otras cuestiones que veremos en detalle.

UNA DE LAS OBRAS MÁS IMPORTANTES DEL MUSEO DEL LOUVRE.

Para los amantes del arte y los museos en Francia, analizaremos esta obra fundamental que puede ser contextualizada en julio de 1789, cuando artesanos y propietarios de tiendas invadieron violentamente la Bastilla, una fortaleza medieval convertida en prisión estatal. Liberaron a los presos políticos y se revelaron contra la familia real de Francia, cuya riqueza excesiva contrastaba con salarios bajos y obligaciones tributarias excesivas.

Los ciudadanos no podían alimentarse a sí mismos ni a sus familias, lo que desató una serie de revueltas en París. Si bien la mayoría de estos enfrentamientos ocurrieron durante un período de diez años (1789 a 1799, lo que hoy se conoce como la Revolución francesa), algunos se extendieron hasta el siglo XIX, como la Revolución de Julio, un evento que Delacroix documentó en “La Libertad guiando al pueblo”.

La Revolución de Julio—también conocida como las Trois Glorieuses (“Tres Gloriosas”)—fue un conflicto que tuvo lugar el 27, 28 y 29 de julio de 1830, que giraba en torno a quién debía gobernar Francia.

En este caso, diferentes bandos apoyaban a la Casa de Borbón o la Casa de Orléans; después de tres días de batalla resultó vencedor Louis-Philippe, líder de Orléans.

Esta reforma llevó al poder una monarquía constitucional e inspiró a Delacroix a pintar la obra, que ofrece una visión contemporánea del evento y nos muestra las calles de París con la Catedral de Notre Dame al fondo, entre el humo.

La imagen del pueblo dejándose guiar por una mujer (en este caso una versión temprana de Marianne, la personificación de la República Francesa) encarna el concepto de libertad y desde la Revolución, Marianne ha sido uno de los símbolos de la República Francesa.

La libertad guiando al pueblo
La obra de Delacroix es uno de los cinco imperdibles de la visita al Louvre.
La obra de Delacroix es uno de los cinco imperdibles de la visita al Louvre.

Suele ser retratada sujetando la bandera tricolor: rojo, blanco y azul, mientras porta un gorro frigio, otro de los símbolos que tomaron los revolucionarios franceses y que, desde la antigüedad clásica, representa la libertad.

Esta figura es la protagonista simbólica de la pintura. Detrás de ella, una multitud celebra su victoria. Delacroix decidió retratar a todas las clases sociales, entre ellas un individuo rico con sombrero de copa, estudiantes, soldados e incluso un joven de clase trabajadora que apunta una pistola al aire: “He abordado un tema moderno, una barricada, y aunque no haya luchado por mi país, al menos tenía que pintar por él”, expresó en su momento el artista.

En 1831, el gobierno francés compró la pintura. La pieza estaba destinada a adornar la sala del trono del Palacio de Luxemburgo de París, pero finalmente se consideró “demasiado revolucionaria” y fue devuelta a Delacroix. En las siguientes décadas, se exhibió en diferentes lugares, hasta que finalmente encontró un hogar permanente en el Louvre en 1874.

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