ARGENTINA

Salta: 9 pueblos de los Valles Calchaquíes para enamorarse

Hay muchas opciones de excursiones en Salta, pero en esta ocasión nos centraremos en los Valles Calchaquíes y sus pueblos.

Entre valles y montañas se escabulle el viento, el sol y el tiempo que tallan las piedras y dejan formas diversas, bautizadas por el hombre. En esa geografía de picos multicolores se yerguen pueblos añosos, respetuosos de sus tradiciones, que combinan a la perfección con su entorno. Estamos en Salta y vamos a dar la Vuelta de los Valles por la ruta nacional 68 con destino a Cafayate. También es posible desandar la ruta provincial 33 rumbo a Cachi. Cualquiera sea el caso, tomaremos los caminos que se bifurcan por los Valles Calchaquíes en busca de esos pueblos plenos de encanto.

Si vamos a hacer turismo a Salta, entonces esta es la propuesta de los Valles Calchaquíes:

La Poma: primer destino.

Comenzamos las excursiones en Salta con La Poma. Ubicada a más de 3.000 msnm., La Poma invita a conocer sus cavernas bajo tierra, los volcanes y montañas circundantes y las huellas del pasado.

Será una gran experiencia caminar por sus calles con pircas de piedra y adobe, visitar sus pequeñas casas y ver los rebaños de ovejas y llamas en los alrededores.

Imperdibles son el Puente del Diablo, una impactante caverna; el campo negro de piedra pómez del volcán Los Gemelos; Los graneros, un sitio arqueológico compuesto por 24 estructuras de barro, nombrada como Patrimonio de la Humanidad; y los nevados de Acay, Santa Bárbara y San Miguel.

Payogasta.

Se trata de una antigua población de origen indígena, enmarcada por el nevado de Cachi.

En Payogasta los visitantes disfrutarán de una variada gastronomía regional, con platos a base de cordero, queso y leche de cabra, maíz y quínoa; la plaza seca y el Centro Cultural Andino.

Pasear por Cachi.

Enmarcada por altas cumbres, Cachi luce como un pueblo de cuentos en medio de los Valles Calchaquíes: casas de adobe blancas con ventanas de rejas de hierro forjado rememoran su pasado colonial español, callejuelas de piedra para caminar y mirar el entorno, y un pueblo sumamente hospitalario.

Un paseo por Cachi deberá incluir la iglesia, Monumento Histórico Nacional; el Museo Arqueológico Pío Pablo Díaz, que refleja todas las etapas de la historia prehispánica de los Valles Calchaquíes; y el Nevado de Cachi, para los amantes del turismo aventura.

Seclantás: el mejor conservado de los valles.

Si bien no figura entre los más conocidos de quien hace excursiones en Salta, Seclantás merece descubrirse. Es uno de los pueblos mejor conservados de Salta, donde se aprecian antiguas casonas de adobe con galerías y grandes patios.

La plaza principal rodeada de palmeras, la iglesia del Cementerio, Brealito y su laguna con la leyenda de que allí habita un monstruo y las cuevas de Acsibi son algunos de los sitios a conocer.

Molinos, Salta.

Fundada en el siglo XVII en la confluencia de los ríos Humanao y Luracatao, que forman el molino, Molinos es otro pueblo donde hay que detenerse.

Una vuelta por sus calles incluir visitas a la Iglesia Parroquial, que data de 1639, donde reposan los restos momificados del último gobernador realista, Nicolás Severo de Isasmendi.

Allí, en Molinos, se encuentra el primer criadero de vicuñas en semi cautividad, que se maneja de manera sustentable.

Angastaco: siguiente destino.

Testigo de la resistencia de los aborígenes, Angastaco despliega el yacimiento arqueológico de Pucará.

Sin embargo, Angastaco es la población de los Valles Calchaquíes que más inmigrantes europeos y árabes recibió, luego de la residencia en este lugar de Don Joaquín Miralpeix, quien dona las tierras donde se levantará posteriormente la nueva población.

Actualmente el pueblo ofrece gran variedad de actividades turísticas como senderismo, cabalgatas, turismo rural, visitas a bodegas, y es pionero en realizar los circuitos nocturnos, donde el visitante se quedará maravillado con la Luna de Angastaco.

Visitar San Carlos.

Sus pequeñas calles, sus casas bien mantenidas, los artesanos y la tranquilidad de su gente, convierten a San Carlos en el lugar ideal para el descanso.

Aunque si los viajeros desean algo de adrenalina, San Carlos es la meca del mountain bike.

Otras alternativas son visitar la iglesia San Carlos Borromeo, pasear por la feria de artesanos, llegar a Amblayo para comprar quesos y unirse a la celebración de Semana Santa.

Animaná: "el lugar del cielo".

Rodeado por montañas y bodegas artesanales, Animaná es un buen lugar para probar los vinos de altura típicos de los Valles Calchaquíes. De hecho allí se encuentra la más antigua, con más de 70 años, que conserva las tradicionales formas de elaboración.

Para completar la estadía es posible hacer cabalgatas y caminatas por los alrededores.

Cafayate, Salta.

Flanqueado por ríos, Cafayate cuenta con bodegas de gran reconocimiento. Así que, además de visitarlas, es posible disfrutar de excelentes etiquetas, tomar algún tratamiento en los spas vinculados al vino, visitar el museo e incluso probar el helado de este gusto tan particular.

Cafayate también está rodeado de montañas y formaciones que se van presentando a lo largo del camino. La Quebrada de las Conchas es uno de esos rincones a descubrir.

SALTA TAN LINDA QUE ENAMORA.

Temas relacionados