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Los errores de Lola Mora

“En mi vida cometí tres errores: nacer mujer, lograr ser escultora y tener ideas avanzadas para mi época.”

Esta frase, atribuida a Lola Mora, la primera escultora argentina, sintetiza toda su vida que transcurrió en un permanente debate entre sus ideas y la moral de la época. Una muestra de ello fue el rechazo de una parte de la sociedad porteña a su obra "Fuente de las Nereidas".

A principios del siglo XX la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires aprueba los bocetos de dicha obra escultórica, para embellecer la ciudad. Se elige la Plaza de Mayo como el lugar para su emplazamiento. Al comenzar la obra, las autoridades solicitan cambios en la escena central. Entonces, Lola Mora reemplaza a Nereo, dios del mar en la mitología griega, por Venus, diosa del amor en la mitología romana, una decisión revolucionaria para la época ya que reivindicaba la figura de la mujer.

Pero los inconvenientes no terminarían tan fácilmente. El nuevo boceto representaba el nacimiento de Venus a través de una enorme valva de molusco, en la base, con tres corceles y tritones en su interior, y en lo alto dos sirenas sosteniendo otra valva marina.

En la obra terminada, realizada en mármol de Carrara, tanto las nereidas como los tritones muestran cuerpos desnudos mucho más allá de lo aceptado por sectores moralistas de la sociedad porteña. ¡Entonces estalló el escándalo! Como castigo la obra no pudo ser instalada en la Plaza de Mayo y los honorarios de la escultora fueron cuestionados. "La Fuente de las Nereidas" fue inaugurada el 21 de mayo de 1903 en el Parque Colón sin la presencia de mujeres, salvo su autora, y de las principales autoridades del país.

Finalmente, poniendo fin a la disputa entre admiradores y detractores de Lola Mora, en 1918 la fuente fue trasladada al entonces "lejano balneario Sur", hoy Costanera Sur, Puerto Madero.

 

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