En unas vacaciones en un Europa no puede faltar la visita a Dublín, la vibrante capital de Irlanda, Es un destino que encanta por su atmósfera relajada y su rica historia, que se extiende desde sus orígenes como un asentamiento vikingo en el siglo IX.
Vacaciones en Europa: 5 actividades que no te podés perder en Dublín
Dublín es el destino que fusiona la arquitectura medieval con una impronta estudiantil y moderna, que tenés que sumar a tus vacaciones en Europa.
Vacaciones en Europa: Dublín es la capital de Irlanda, se encuentra en la desembocadura del río Liffey.
La ciudad combina a la perfección su legado celta, normando y británico con un ambiente moderno y universitario. Es un lugar ideal para pasear tranquilamente, disfrutar de la cordialidad de sus gentes y sumergirse en una cultura famosa por sus pubs y su profunda conexión con la literatura.
Para una visita de dos días, te contamos cuáles son las 5 experiencias que no te podés perder en Dublín.
1. Trinity College, la universidad más antigua y prestigiosa de Irlanda
Fundada en 1592, es la universidad más antigua de Irlanda y una de las atracciones más visitadas de Dublín. Su campus, ubicado en el centro de la ciudad, invita a un tranquilo paseo por sus jardines y edificios históricos.
Aquí se formaron figuras literarias de la talla de Oscar Wilde, Bram Stoker y Samuel Beckett, y su atmósfera académica ha inspirado a generaciones de estudiantes. Es un lugar donde la historia, la educación y la cultura se entrelazan, ofreciendo una experiencia única a todo el que lo visita.
Sin embargo, el tesoro más grande del Trinity College es su Antigua Biblioteca, un edificio del siglo XVIII que alberga más de 200 mil libros antiguos en su impresionante "Sala Larga".
2. Castillo de Dublín, una postal de la Europa medieval
El Castillo de Dublín es un lugar lleno de historia que sirvió durante 700 años como centro del poder británico en Irlanda. Construido sobre un asentamiento vikingo, el edificio actual es una mezcla de estilos arquitectónicos, con estructuras medievales y georgianas que reflejan sus múltiples transformaciones.
A lo largo de los siglos, fue una fortaleza, residencia real, sede del gobierno y, hoy en día, es un importante complejo gubernamental y un punto turístico clave, utilizado para ceremonias de Estado y recepciones oficiales.
Al visitar el castillo, se puede recorrer la Capilla Real, los Apartamentos de Estado y el Salón de San Patricio, donde se celebra la investidura del presidente de Irlanda.
3. Temple Bar, el barrio famoso por su ambiente y sus pubs
Temple Bar es el corazón cultural de Dublín, un barrio que evoca la esencia festiva y artística de la ciudad. Aunque su origen se remonta a la Edad Media y su nombre proviene de Sir William Temple, su fama actual se debe a su milagrosa salvación en la década de 1970, cuando se salvó de un plan de desarrollo que pretendía demolerlo para construir una estación de autobuses.
Hoy en día, sus estrechas calles adoquinadas están repletas de pubs tradicionales, restaurantes, galerías de arte, tiendas de diseño y estudios de música, creando una atmósfera única y vibrante que atrae a locales y turistas por igual.
El pub que le da nombre al barrio, The Temple Bar Pub, es uno de los más antiguos y famosos, reconocido por su fachada roja y su constante música en vivo. Sin embargo, Temple Bar es mucho más que bares; también alberga el Irish Film Institute y el Irish Photography Centre, y es sede del Temple Bar Food Market los sábados.
4. Guinness Storehouse, la popular fábrica de cerveza
La Guinness Storehouse es una experiencia inmersiva de siete pisos que celebra la historia de la cerveza más emblemática de Irlanda. Ubicado en una antigua planta de fermentación de la cervecería original de Arthur Guinness, el edificio te sumerge en el proceso de elaboración, desde los cuatro ingredientes básicos (agua, cebada, lúpulo y levadura) hasta la distribución de barriles por todo el mundo.
Es un recorrido interactivo donde aprender a servir la pinta perfecta y descubrir las ingeniosas campañas publicitarias que convirtieron a Guinness en una marca global.
La visita culmina en el espectacular Gravity Bar, un bar circular en la última planta, con vistas panorámicas a la ciudad de Dublín. Aquí, cada visitante recibe una pinta de Guinness gratuita que puede disfrutar mientras contempla los tejados de la ciudad, desde las montañas hasta la bahía de Howth.
5. Estatua de Molly Malone, un homenaje las tradiciones irlandesas
La estatua de Molly Malone es un homenaje a un personaje folclórico que se ha convertido en uno de los iconos más queridos de Dublín. Molly no es un personaje histórico real, sino la protagonista de una famosa canción popular irlandesa, que narra la historia de una joven y hermosa pescadera que murió de una fiebre en las calles de la ciudad.
La estatua, creada por la artista Jeanne Rynhart en 1988 para celebrar el milenio de la ciudad, la muestra empujando una carretilla de mariscos. La escultura de bronce está ubicada en la calle Suffolk, frente a la antigua iglesia de St. Andrews. Tocar su estatua se ha convertido en una tradición para muchos turistas, quienes lo hacen con la creencia de que trae buena suerte.
Cabe aclarar que la visita a Dublín se puede combinar con el circuito Tras las huellas de Game of Thrones en Irlanda: un viaje épico por los escenarios reales de Westeros.
Vacaciones en Europa: ¿Cómo llegar a Dublín desde Buenos Aires?
No hay vuelos directos a Dublín desde Buenos Aires. Sin embargo, British Airways opera un vuelo diario a Londres, vía Río de Janeiro, desde Ezeiza.
El servicio arriba al aeropuerto londinense de Heathrow. Desde allí, la propia empresa dispone de tres vuelos diarios a Dublín. A esta oferta se suma la disponible desde el London City Airport, con 40 vuelos semanales más a la capital irlandesa.
Una alternativa, acaso mejor, es utilizar los servicios de Iberia volando directamente a Madrid. Si bien es cierto que hay un solo vuelo diario entre la capital española y la irlandesa, se evita una escala (la de Río, que propone el vuelo de British) y hacia Europa, Iberia propone 20 vuelos semanales (14 de ellos en dos servicios diarios) desde Buenos Aires.
Una última alternativa es utilizar los vuelos de Air France: ofrece un servicio diario de Buenos Aires a París (al aeropuerto Internacional Charles De Gaulle). Y desde la capital francesa, hay 22 vuelos semanales (3 vuelos diarios) a Dublín.
Vacaciones en Irlanda: ¿Dónde hospedarse en Dublín?
Para llevarte una de las experiencias más inmersivas de Dublín, nada mejor que hospedarse en el Hotel Riu Plaza The Gresham Dublin, situado en pleno centro de la ciudad, sobre O’Connell Street. Además, es uno de los hoteles emblemáticos, que está emplazado en un edificio histórico de la ciudad.
En sus alrededores se encuentran las principales zonas para ir de compras, como Grafton Street y Henry Street, alguno de los teatros y centros de espectáculos más reconocidos, como el Gate Theatre y el National Concert Hall, y lugares reconocidos de Dublín, como el Croke Park y el Temple Bar.
Además, el hotel está ubicado a pocos metros de la estación de tranvía Abbey Street que conecta fácilmente con los demás puntos de la ciudad.
Para más información y reservas consultar a tu agencia de viajes de referencia o visitar la página web de Hotel Riu Plaza The Gresham Dublin.
Otras noticias que pueden interesarte
Vacaciones en Europa: un viaje inolvidable por las islas británicas de Londres a Dublín
Ruta del Whisky: unas vacaciones épicas entre copas, castillos y leyendas


