Conectividad

Vuelos de cabotaje solo para trabajadores esenciales

Una primera resolución de la ANAC establece diversos parámetros para la vuelta de los vuelos locales.

Durante la presentación conjunta del regreso de los vuelos de cabotaje en Argentina, que hicieran en Aeroparque los ministerios de Transporte, Turismo y Deporte y Seguridad, junto a la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) y la ANAC, se publicó en el Boletín Oficial, la Resolución N°221 del Ministerio de Transporte. En ella y en el Artículo 1, se elimina total y expresamente la prohibición de los vuelos de cabotaje.

Por lo demás, la norma establece diversos parámetros. Por ejemplo, obliga a las aerolíneas locales a tener protocolos sanitarios cuya aplicación será fiscalizada y controlada por la ANAC.

Asimismo y respondiendo a la consigna de que quienes pueden viajar, por el momento, son solamente los denominados “trabajadores esenciales”, la resolución le exige a los pasajeros que presenten el “Certificado único habilitante para la circulación-Emergencia Covid 19” o un “instrumento sustitutivo o complementario”. De modo que las emergencias médicas, por ejemplo, la necesidad de seguir cursando un tratamiento médico, debe ser debidamente acreditada. Aunque no hay precisiones, es razonable pensar que esa acreditación se debe hacer ante las líneas aéreas al momento mismo de adquirir el ticket.

Tal como se anticipara, el Ministerio de Transporte delega en la ANAC, la aprobación de las programaciones horarias “de conformidad con las gobernadoras y gobernadores provinciales y el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y atendiendo a la situación epidemiológica de cada zona de Argentina, que sean determinadas por las respectivas autoridades sanitarias”.

Como lo explicara el ministro Mario Meoni, la última palabra del regreso de los vuelos en definitiva la tendrán las provincias. Por otro lado y tal como está redactado, la ANAC aprobará las programaciones en diálogo con los gobiernos provinciales con lo cual, por oposición, invita a pensar que no serán las líneas aéreas entonces las que propongan los destinos y el número de frecuencia, motu propio.

Y el interrogante que permanece es, justamente, definida la programación, es decir adónde se volará y con cuántas frecuencias diarias o semanales, ¿con qué criterio la ANAC distribuirá estos servicios entre las líneas aéreas? ¿Utilizará una suerte de proporcionalidad? ¿Planteará una distribución geográfica?

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