Cabotaje en pandemia

Vuelos: ¿Cómo es viajar en avión en plena pandemia?

Subimos a los vuelos de JetSmart a Mendoza, vía Córdoba, para conocer de primera mano cómo vuelan hoy los trabajadores esenciales y cómo funciona el sistema.

Volvieron los vuelos. Una mañana fresca de noviembre llegamos hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para ver exactamente cómo funciona la terminal, cómo es volar en pandemia y los protocolos biosanitarios.

El comienzo es afuera de la terminal, la C (de “cabotaje”), es la que concentra los vuelos internos, hoy cubiertos únicamente por Aerolíneas Argentinas y, justamente, JetSmart, nuestra anfitriona. La terminal A acoge a los vuelos internacionales. Lo primero y esencial, es el uso de tapabocas o barbijo desde la llegada al aeropuerto y a lo largo de todo el proceso, en tierra y en el aire.

Un primer control externo verifica el DNI y el e-ticket o boarding pass. En segunda instancia, antes de entrar, se controla que cada viajero presente y haya cumplimentado el permiso de circulación, que se obtiene mediante la app Cuidar. En ambos casos, las hileras se hacen con distanciamiento social, impuesto por marcas en el piso. Por último, antes de entrar, se realiza el primer control de temperatura con scánneres sobre la muñeca de cada viajero.

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Las hileras para entrar a la terminal: el primer control en Ezeiza.

Las hileras para entrar a la terminal: el primer control en Ezeiza.

¿Cómo funciona el aeropuerto en pandemia?

Ya en el hall de la terminal, una nueva hilera ante los mostradores de check-in. En esa instancia es la compañía aérea, JetSmart en este caso, la que continúa con el trámite. ¿Cuál si uno ya dispone del boarding pass? Y es que producto de la pandemia, el país se ha vuelto un rompecabezas y cada provincia tiene exigencias diferentes. En el caso de Mendoza (el WJ3268, vuela con destino final a Mendoza y hace escala previa en Córdoba), se pide que se complete y presente, en destino, una declaración jurada.

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El paso siguiente: verificar requerimientos de ingreso de cada destino, en los mostradores de JetSmart

El paso siguiente: verificar requerimientos de ingreso de cada destino, en los mostradores de JetSmart

De allí al chequeo de seguridad y a la puerta de embarque. Allí se produce un último chequeo de la temperatura antes de subir, junto a la puerta, y un procedimiento de embarque por sectores (cada 15 o 20 hileras), para evitar aglomeraciones. En el caso de JetSmart, el abordaje se realizó en posición remota, de modo que el bus nos llevó al pie de la escalerilla.

Vale aclarar que la propia low cost y surge además de lo experimentado, claramente, piden a los viajeros que se presenten a embarcar con más antelación que de costumbre. Cada etapa implica una hilera larga, con distanciamiento. Los buses también funcionan con capacidad limitada, para mantener ese distanciamiento, de modo que para llevar los viajeros al avión deben hacer más cantidad de viajes. En definitiva, todo el proceso se dilata y toma más tiempo.

Cabe señalar que en varias instancias dentro del aeropuerto, el hall, el sector de control de la PSA, el área de las puertas de embarque, hay "estaciones sanitizantes" con alcohol en gel a disposición de los usuarios. Lo mismo sucede a la entrada de los baños.

Aquí el protocolo antes de tomar el vuelo.

Vuelos en pandemia.

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Voluntarios de la Cruz Roja aconsejan y capacitan a los viajeros sobre cuestiones sanitarias en los vuelos de JetSmart.

Voluntarios de la Cruz Roja aconsejan y capacitan a los viajeros sobre cuestiones sanitarias en los vuelos de JetSmart.

Ya en el avión, por procedimiento, se impide hacer fila para utilizar el baño como era habitual: hay que estar atento a los indicadores lumínicos. Por otra parte, como ya dijimos, se obliga a los viajeros a llevar puesto un tapabocas durante todo el viaje. El personal, los tripulantes de cabina, se mueven por el avión con guantes y con anteojos protectores. JetSmart no ha suspendido su sistema de venta de catering abordo, que cobra en efectivo, pero sí brindan en cada asiento un código QR que le permite al pasajero bajarse el menú a su dispositivo móvil para elegir de antemano qué es lo que quiere consumir.

Una notable curiosidad es que, en cada vuelo, JetSmart sube voluntarios de la Cruz Roja Argentina, claramente identificados, que durante el vuelo brindan recomendaciones sobre el cuidado sanitario. Por ejemplo, enseñan a lavarse las manos y cómo quitarse y ponerse adecuadamente el tapabocas. Y también se abren a la posibilidad de asesorar a los viajeros o responder a cualquier duda.

Al momento de llegar, se debe entregar la declaración jurada por escrito y superar un nuevo control de temperatura en el aeropuerto de Mendoza. Pero vale la pena repetir que cada provincia exige cuestiones diferentes.

El regreso de los vuelos de JetSmart.

“Debíamos, necesitábamos volver”, indicó Darío Ratinoff, gerente Comercial de JetSmart Argentina, que acompañó al grupo de periodistas invitados. Claramente sus palabras van más allá de las cuestiones de ingresos (volver significa volver a recaudar y tener ingresos), tiene que ver con retomar la dinámica, aceitar el trabajo. Por eso JetSmart acató la prohibición de volar desde El Palomar y se mudó temporalmente a Ezeiza, a compartir espacio con AR en la terminal C.

Cabe recordar que JetSmart retomó sus vuelos el 19 de noviembre, a razón de dos servicios por semana, linkeando pares de destinos. Por ejemplo, a Neuquén/Bariloche, vuela los jueves y sábados; a Tucumán/Salta, lo hace los martes y viernes; y finalmente a Córdoba/Mendoza, los lunes y viernes.

Para cubrir estos servicios, la compañía utiliza sus Airbus A320/200CEO, equipados con filtros de tecnología HEPA, que renuevan totalmente el aire abordo cada tres minutos. Con respecto al conjunto de protocolos y medidas especiales, la empresa desarrollo el programa denominado "Compromiso Smart", que tiene que ver con todas las medidas adoptadas con motivo de la pandemia.

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