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Belleza a cielo abierto

El Parque Nacional Talampaya es uno de los destinos más destacados de la Región de Cuyo. Un tesoro arqueológico y paleontológico que vale la pena recorrer. Pocos lugares ofrecen esa postal única, declarada Patrimonio de la Humanidad, y destino turístico emblemático de La Rioja. Pasen y vean.

El viento es un silbido tenue y constante, el cielo, increíblemente azul, contrasta con las formaciones rojizas talladas desde hace más o menos 40 millones de años, mientras un chinchillón aparece raudo entre las piedras y algún águila solitaria dibuja círculos en aire. Pocos lugares ofrecen esa postal, que en Argentina se encuentra en el Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio de la Humanidad, y destino turístico emblemático de La Rioja. Un espacio donde la figura humana es sólo un pequeño punto dentro de una vasta superficie de 215 mil ha.

¿Cuál es el gran tesoro de este parque? Reúne formaciones geológicas de la sierra de Paganzo, que señalan perfectamente cómo se fue formando la Tierra durante millones de años. De hecho estos macizos afloraron en el mismo momento en que surgió la cordillera de los Andes y definió para siempre la geografía del sur del continente.

Además, el parque preserva una importante riqueza arqueológica. Entre los años 640 a.C. y 1.180 d.C., grupos humanos habitaron esta región y utilizaron las cuevas y alerones como viviendas, depósitos y cementerio. Hoy a cielo abierto, sobre los paredones verticales y grandes rocas, se aprecian grabados figurativos –antropomorfos y zoomorfos- y abstractos. Esta fusión entre naturaleza y cultura, convierten a este lugar en uno de los más relevantes del arte rupestre argentino.

Además, el atractivo para los más pequeños son los yacimientos paleontológicos del período Triásico, cuando los dinosaurios habitaban la Tierra. En el parque abundan fósiles de estos vertebrados gigantes que fueron descubiertos y alcanzaron gran notoriedad en la última década.

DOS RECORRIDOS.

“Ciudad Perdida” es el nombre del circuito más extenso por este parque (cuatro horas). Comienza en el lecho seco del río Gualo y continúa con una caminata por dunas y pampas pobladas por guanacos. El mirador natural es el hito principal, porque debajo se impone una depresión de 3 km. de extensión, con formaciones que se asemejan a una ciudad fantasma.

Pero no todo termina en el avistaje. Se puede acceder a una depresión de 70 m. para recorrer los laberintos diseñados por el paso del agua.

¿Cómo surge este escenario? Durante la época de lluvias, los poderosos cursos de agua aparecen y desaparecen en cuestión de segundos tallando los contornos de esta atrapante Ciudad Perdida.

El segundo circuito en importancia dentro del parque se denomina “Arco Iris”. Es el más íntimo y solitario y promete una conexión exclusiva con el período Triásico. Está abierto al público desde hace cuatro años pero aún se mantiene en secreto para el turismo masivo.

Demanda poco más de tres horas. Desde la oficina de servicio instalada en el parque parte un camioneta que recorre 30 km. por el lecho seco del río Ontiveros (en la época de lluvias no se realiza). La primera escala es un destello de toda la paleta de colores y antesala de lo que vendrá. Sobre las piedras se perciben ondulaciones perfectamente divididas en niveles, que se asemejan a un arco iris. Cada tono se corresponde con un mineral que compone la tierra: el hierro se asemeja al rojo, el azufre al amarillo, el magnesio al dorado, las cenizas volcánicas al gris, el salitre al blanco y el carbón vegetal al negro.

Frente a estas primeras formaciones comienza el trekking de una hora y media. La caminata se sucede entre paredones multicolores que alcanzan los 90 m., erosionados caprichosamente por el viento y el agua.

Cabe recordar que el PN cuenta con dos áreas de servicios que atienden al visitante, una está ubicada en el km. 134 de la RN Nº 76, desde donde parten las excursiones vehiculares a los circuitos “Ciudad Perdida” y “Cañón de Arco Iris”. Otra área de servicios se encuentra en el km. 148 de la misma ruta.

LOS OJOS EN EL CIELO.

Reyes de los Andes, así se los llama a los cóndores originales de este continente. Altivos sobrevuelan arroyos, vertientes y formaciones rocosas en el territorio riojano; específicamente al sur de la provincia donde se ubica la reserva natural Quebrada de los Cóndores.

El trayecto hasta la reserva se realiza en vehículos doble tracción, que parten desde Tama, un pueblito a 180 km. de la ciudad capital, y llegan a la sierra de Los Quinteros. Se trata de una región de serranías, pastizales, pequeñas quebradas y cactos en flor, que alberga el 80% de la comunidad de cóndores andinos, que en todo el continente están al borde de la extinción.

El puesto rural de Santa Cruz de la Sierra es el punto base para alcanzar la Quebrada de los Cóndores. En este parador, emplazado en una construcción centenaria, se pueden degustar delicias riojanas, como cazuela de gallina, cabrito al horno de barro, locro, empanadas, puchero de cabra y frutas silvestres.

Desde este puesto rural parte la cabalgata de una hora y media que recorre 4 km. hasta alcanzar el ‘Mirador de los Cóndores’. El circuito recorre pequeños arroyos y vertientes hasta alcanzar el gigantesco peñasco a más de 1.800 msnm. Cuando la vista se pierde en la belleza del lugar, la aparición de estos reyes del cielo no se hace esperar. De hecho se puede avistar más de 40 cóndores planeando entre sus nidos.

 

 

TIPS PARA EL VIAJERO

Cómo llegar: Aerolíneas Argentinas realiza un vuelo diario de lunes a sábado que conecta Buenos Aires con la ciudad capital. Para quienes eligen llegar en coche, la distancia es de 1.167 km. Primero se debe tomar la ruta RN 9 hasta Córdoba capital y luego la RN 38 hasta llegar a la ciudad de La Rioja. Asimismo, el Parque Nacional Talampaya dista 260 km. de La Rioja capital. Se accede por RN 38 hasta la localidad de Patquía, donde se empalma con la RN 150 y luego con la RN 76. En el km. 133,5 se encuentra una de las áreas de servicios a visitantes, desde donde parten las excursiones a la “Ciudad Perdida” y el “Cañón Arco Iris”. Por su parte, la Quebrada del Cóndor se ubica en el vértice sur de la provincia, a 190 km. de la capital. Desde allí se debe tomar la RN 38 hasta Punta de los Llanos, y doblar hacia el sur por la RP 29 hasta la localidad de Tama.

Recomendaciones: para las visitas de un día al PN se recomiendo llevar ropa cómoda, abrigo (la temperatura puede llegar a -10º C en invierno), calzado adecuado para caminar, protector solar, sombrero y agua. Informes: Parque Nacional Talampaya: [email protected].

Secretaría de Turismo de La Rioja: [email protected].

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