"Bailar tango es caminar con una mujer clavada en el pecho." Así describe a este género la película argentina ‘La suerte está echada'. Y es una definición certera que deja entrever mucho de lo que envuelve el tango: amores y sensualidad. No hay ningún otro baile que conecte más íntimamente a dos personas, tanto emocional como físicamente. Por eso atrae tanto a los porteños y genera tanto fanatismo entre los extranjeros.
Buenos Aires: tu nombre me sabe a tango
Semana Santa: visitar el Festival de Tango de La Plata, una opción distinta en este feriado.
Sin embargo, además de bailarse, el tango se respira en las calles de los cien barrios porteños. Porque sus letras hablan tanto del amor como de ‘la vieja', la ‘guita', la ‘yeta', los ‘gomías' y, por supuesto, el fútbol. Todos conceptos bien arraigados a la idiosincrasia de esta urbe. Si bien pasaron muchas décadas desde sus orígenes, la esencia del tango -desfachatado, irrefrenable y sanguíneo- hoy permanece latente en las cantinas de La Boca y en los salones de Recoleta.
LA RUTA TANGUERA.
Más allá de la oferta de establecimientos privados, caminando por la calles se puede lograr un acercamiento a este ícono porteño. Entre las chapas coloridas de las casas de Caminito, en La Boca, se esconde también el tango. Durante el día, sobre Garibaldi, Aráoz y Magallanes se presentan imitadores de Gardel; mientras que los temas clásicos suenan en los organitos. Por las noches se pueden ver bailarines de todos los estilos ofreciendo su show a la gorra.
Ya en la zona del Abasto se muestran los homenajes a Carlos Gardel, porque allí vivió este indiscutible referente de la música arrabalera. El Monumento a Carlos Gardel, erigido en la intersección de las calles Carlos Gardel y Tomás Manuel de Anchorena, es obra del escultor sanjuanino Mariano Pagés. A su vez, el mural dedicado al ‘zorzal criollo' fue pintado por el artista Marino Santa María y se exhibe en el pasaje Zelaya, entre Tomás de Anchorena y Jean Jaurés.
Por su parte, el Museo-Casa Carlos Gardel abrió sus puertas al público en marzo de 2003, en la casa donde vivió el artista junto a su madre. La vivienda fue reconstruida por el Gobierno de la Ciudad en base a su concepción original y en el interior muestra el universo gardeliano, desde el mito forjado en el imaginario colectivo hasta la intimidad de su vida cotidiana.
CINCO IMPERDIBLES.
Asimismo, existen cinco espacios que no se pueden dejar de visitar para empaparse de este fenómeno cultural. Uno de ellos es Sabor a Tango, que funciona en el antiguo Palazzo Rossini. "En el salón dedicado a la Milonga Italia Unita se recibe a los visitantes con una clase de tango sin costo, de una hora de duración y a cargo de los primeros bailarines del show. Una experiencia que brinda además un Diploma de Iniciación a este baile. Luego se puede pasar al salón comedor, con capacidad para 500 personas, para degustar exquisitos platos de la cocina argentina e internacional, acompañados de las mejores etiquetas de vinos", detalló Jorge Purciariello, gerente de Sabor a Tango.
Declarado de "interés cultural y turístico" por la Secretaria de Cultura de la Nación, Sabor a Tango brinda un espectáculo de una hora y media donde desanda la historia de esta danza popular.
Por otra parte, una historia distinta se devela sobre la calle Florida. El fantástico subsuelo de la Galería General Güemes, que se inauguró en 1915, está destinado hoy al tango de todas las épocas y a las artes de la ciudad porteña. Uno de los lugares más sofisticados de Buenos Aires que esperó casi 90 años para vencer al olvido y encontrar su verdadero destino: contener a Piazzolla Tango, Centro de Arte y Espectáculos.
Si bien el lugar lleva el nombre de uno de los músicos más revolucionarios del tango, recorre este género desde sus comienzos hasta la saga renovadora de Piazzolla. Se trata de un espacio que no está solo dedicado a la música sino también a la danza, la plástica, los sabores y el testimonio documental.
Como algunas de las más importantes salas de variedades del mundo, el Teatro Astor Piazzolla es también restaurante. Esto permite a los espectadores-comensales degustar platos de la cocina internacional acompañados por buenos vinos y presenciar el espectáculo nocturno. Desde los antiguos palcos es posible ver, casi privadamente, un espectáculo que reúne a grandes figuras del tango. El Sexteto Piazzolla Tango, acompañado por coro y ballet, ofrece todas las noches el espectáculo "Las Cuatro Estaciones del Tango", basado en las "Cuatro Estaciones Porteñas" de Astor Piazzolla.
Con una propuesta cabalmente distinta, La Catedral se consagra como la tanguería elegida por los locales. Un público joven, amante de este género musical que busca un espacio informal y con una propuesta cultural más amplia.
La Catedral está erigida en Sarmiento 4006 -Almagro-. Se trata de un espacio detenido en el tiempo, un edificio histórico con una arquitectura que data de 1880, que además es parte del patrimonio cultural y turístico del barrio. Al ingresar ante los ojos del visitante se despliegan arte, tango y folclore.
"Este espacio tiene capacidad para recibir hasta 300 visitantes con una propuesta muy libre. No hay shows cronometrados entre plato y plato. Tenemos espectáculos de media hora o 40 minutos, con artistas rotativos. La propuesta es distinta los 365 días del año. A su vez, a las 20 y a las 21.30 hay clases de tango", recalcó Mario Bulacio, uno de los dueños de La Catedral.
En cuanto a la gastronomía, también explicó en qué se diferencian: "Nada de lo que se cocina en La Catedral tiene carne. Pensamos platos especiales, elaborados con ingredientes orgánicos y a partir de ahí se sirven variedad de pizzas de harina integral, empanadas, picadas vegetarianas, locro, verduras al wok y sándwiches".
Por otra parte, sobre Avenida de Mayo se ubica un verdadero clásico: el café Tortoni. Tal como relatábamos al inicio del texto, el tango forma parte de la cultura y de las costumbres porteñas; y el "Tortoni" es un excelente ejemplo de ello. Allá por los 40, la costumbre indicaba que había que pasar por allí a tomar el vermouth para luego ir a ver un espectáculo de tango en San Telmo o Abasto.
Fundado en 1858, es uno de los cafés más antiguos de Argentina. Entre sus enmaderadas paredes, en sus mesas de roble y mármol verde se sentaron Alfonsina Storni, Benito Quinquela Martín, Carlos Gardel, Baldomero Fernández Moreno, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Arturo Rubinstein. Artistas, hombres de letras y parlamentarios que traspasaron algo de su personalidad a este tradicional reducto.
Apenas se ingresa a este espacio, el visitante siente que está frente a un daguerrotipo. Su estética parece detenida en el tiempo, cuando los porteños se congregaban a jugar al billar, a las cartas, o simplemente a tomar un café entre amigos. Hoy conserva esa mística y además ofrece espectáculos y una gastronomía tradicional: picadas, cafés y muy buena pastelería.
Finalmente, el quinto imperdible en la ciudad comienza con una historia. En la esquina de la cortada bautizada Carlos Gardel y la calle Anchorena existía un restaurante que cobijaba entre sus paredes a los pintorescos personajes del mercado: "el Chanta Cuatro". Un testigo de las tertulias que Carlitos Gardel organizaba con sus amigos para cenar, trasnochar, cantar o simplemente, amanecer.
Hoy, casi 120 años después, el restaurante temático "Esquina Carlos Gardel" busca recrear esa historia gardeliana. Las presentaciones en vivo se destacan por la calidad artística y la puesta en escena. Asimismo, la carta rinde tributo al cancionero popular y las recetas tradicionales argentinas.
Academia Nacional del Tango: (011) 4345-6967/68.
Café Tortoni: (011) 4342-4328.
Casa Carlos Gardel: (011) 4964-2015.
Confitería Ideal: [email protected].
Escuela Argentina de Tango: [email protected].
Escuela de Tango Carlos Copello: (011) 4864-6229.
Esquina Carlos Gardel: (011) 4867-6363.
Fundación Tango Argentino: (011) 4778-0199.
La Catedral: (011) 15-5325-1630.
La Viruta: (011) 4774-6357.
Piazzolla Tango: (011) 4344-8201.
Sabor a Tango: (011) 4953-8700.
Teatro de la Ribera: [email protected].
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