A partir del lunes 30 de marzo, la Patagonia suma una nueva atracción imperdible. El Paleoparque Comallo abre sobre la Ruta Nacional 23, a solo una hora de Bariloche, ofreciendo un recorrido sorprendente por los últimos 30 millones de años de evolución biológica en la región. Es una propuesta que no tiene comparación en Sudamérica.
El Paleoparque Comallo se encuentra a una hora de Bariloche.
El sur de Río Negro está a punto de vivir un momento histórico. Después de casi diez años de trabajo, este espacio combina ciencia, educación y turismo en un solo lugar.
El objetivo va más allá de captar al turista que va o viene de la costa: busca posicionarse como un referente científico de alcance global y, al mismo tiempo, impulsar la economía de toda la zona.
El protagonista: el depredador más grande que caminó en la Patagonia
Todo gira en torno a un descubrimiento que dejó boquiabiertos a los paleontólogos a comienzos de este siglo. El Kelenken, el ave del terror de mayor tamaño jamás registrada, fue hallado en estas tierras. Este depredador gigante marca la diferencia del proyecto.
Lo que hace especial al Paleoparque Comallo es su enfoque educativo profundo. Las réplicas hiperrealistas permiten imaginar cómo lucía esta región cuando la Cordillera de los Andes era mucho más baja. En ese entonces, los vientos del Pacífico traían humedad que generaba bosques habitados por marsupiales raros y aves colosales.
Lo que vas a encontrar a una hora de Bariloche
El lugar está pensado para que pases varias horas explorando y aprendiendo. La infraestructura incluye varios espacios bien diferenciados:
- Un sendero al aire libre con esculturas paleontológicas en tamaño real que muestran cómo era la fauna prehistórica de la zona.
- Herramientas tecnológicas como realidad aumentada, videos animados y proyecciones que explican procesos evolutivos clave, entre ellos el Gran Intercambio Biótico Americano.
- Instalaciones completas con auditorio, recepción, sala de exposiciones bajo techo, tienda de souvenirs y opciones para comer.
Nada de esto surgió de un día para otro. La idea comenzó a tomar forma en 2017, cuando la intendencia de Raúl Hermosilla decidió apostar por el patrimonio natural como eje de desarrollo económico.
Y hay algo que vale destacar: todas las reconstrucciones fueron hechas en Comallo. Los mejores paleoartistas de Sudamérica vinieron a dirigir el trabajo, pero las manos que modelaron a esos gigantes son de gente del pueblo. Eso generó capacitación local en una disciplina poco común y reforzó el orgullo de la comunidad.
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