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Cultura

Hotel Nacional de Cuba: el castillo encantado del Caribe

Declarado Monumento Nacional en 1998, atesora una rica historia vinculada con la política y la cultura del país, además de haber recibido en sus instalaciones a las más renombradas figuras del espectáculo mundial.

A lo largo del extenso trayecto por el Malecón hasta llegar a la calle 21 del barrio conocido como El Vedado, el taxi tuvo adelante a un viejo pero elegantísimo Cadillac despintado en cuyo asiento trasero, y contra la ventanilla, sonreían cuatro alegres negritos que no paraban de hacer divertidas morisquetas. Cuando finalmente el taxista dobló para ingresar al deslumbrante jardín de la entrada del Hotel Nacional, los felices niños saludaron de una manera tan entrañable que el periodista tardó una eternidad en sacarse esa bella imagen de su mente y de su corazón. Tal fue el impacto que, mientras recibía su vuelto, aún continuaba con los ojos puestos en la lejanía por donde se habían perdido aquellos angelicales chiquillos que quedaron en su memoria como uno de los más emotivos recuerdos de la estadía en La Habana. Después de volver en sí, ayudado por la fresca brisa de las palmeras de los jardines, el cronista tomó conciencia de que estaba a punto de conocer las instalaciones del hotel más famoso de la capital cubana.

ELEGANCIA GASTRONOMICA Y HUESPEDES FAMOSOS.
Emplazado en el saliente costero de Punta Brava, en la loma de Taganana –que en otros tiempos fue un clásico sitio de desembarcos piratas–, el Hotel Nacional de Cuba ocupa el sitio donde en el siglo XVIII estuvo instalada la Batería de Santa Clara, parte integrante del sistema defensivo del país en aquella época (los antiguos cañones se exhiben en el jardín). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, el establecimiento fue inaugurado el 30 de diciembre de 1930 y hasta comienzos de la década del 50 fue el único hotel de categoría cinco estrellas de la región caribeña. El imponente y distinguido edificio, obra de las firmas neoyorquinas McKim y Mead & White –que realizaron los planos– y Purden Henderson Company –que tuvo a su cargo la construcción–, combina sobriamente el estilo hispánico-árabe colonial con elementos art déco y neoclásicos. Este eclecticismo, presente en cada uno de sus glamorosos ambientes, deslumbra a huéspedes y visitantes, que generalmente optan por sentarse frente a los jardines, en los lobbies al aire libre de las galerías externas engalanadas por delicadas columnas y arcadas.
Entre las personalidades internacionales que se alojaron en el Hotel Nacional tiene un lugar destacado Winston Churchill, que si bien ya había estado en Cuba como periodista para cubrir la guerra de la Independencia, llegó por segunda vez en 1946, en visita oficial, ya como líder victorioso después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El primer mandatario inglés, que se había ganado la simpatía de los cubanos, se hospedó en el Apartamento de la República del hotel, espacio utilizado como residencia oficial protocolar. Sonriente y efusivo durante toda la estadía, y siempre con su habano encendido, dejó una frase que aún se recuerda en este país: “Cuba siempre está en mis labios”. Tal era su pasión por los habanos que desde muchos años antes de su última visita, la fábrica habanera de puros Romeo y Julieta le preparaba una partida especial y se la enviaba. Hechos con las mejores y más grandes hojas de tabaco, estos habanos fueron más tarde comercializados internacionalmente bajo el mismísimo nombre de “Churchill”.

Además de numerosos reyes, príncipes y jefes de Estado de todo el mundo, entre los huéspedes famosos figuran Jorge Negrete, Errol Flynn, María Félix, Fred Astaire, Libertad Lamarque, Cantinflas, Frank Sinatra, Walt Disney, Pablo Casals, José Mujica, Pablo Neruda, Alejo Carpentier, Ava Gardner, Rita Hayworth, Ernest Hemingway, Buster Keaton, Julio Cortázar, Nat King Cole, Rocky Marciano, Geraldine Chaplin, Paco de Lucía, el científico Alexander Fleming, Johnny “Tarzán” Weissmüller –que realizó una exhibición de clavado en la piscina– y el gran Marlon Brando que, al igual que en una visita anterior a la isla, se dedicó a comprar tumbadoras y bongós –que lo apasionaban y que tocaba con verdadera devoción–, tomar clases de rumba y recorrer todos los cabarets de la ciudad junto a sus amigos cubanos.
 

SEÑORIAL SOBRE EL CARIBE.
Entre 1990 y 1992, las autoridades del Hotel Nacional cerraron sus puertas para realizar diversas obras de renovación que, entre otras finalidades, incluía la de recuperar antiguos detalles y decoraciones originales que habían sido modificadas por los sucesivos dueños en años anteriores. Así, el lobby principal fue revestido en su totalidad con un maravilloso zócalo de azulejos sevillanos y en la sala Vedado fue reincorporado el señorial mobiliario de los años 30. En la actualidad, la propiedad –que pertenece a la cadena cubana Gran Caribe– cuenta con 426 habitaciones, 34 suites, una suite Real y una Presidencial, tres restaurantes, cuatro bares, piscina, cancha de tenis y numerosos y amplios espacios para cócteles, reuniones, banquetes y congresos o convenciones.

En el antiguo Ballroom –donde se llevó a cabo la fiesta de apertura en 1930– funciona desde mediados de los años 50 el Cabaret Parisien, que en sus inicios como casino justificó la frecuente visita y alojamiento de personajes mafiosos como Santos Trafficante, Meyer Lansky, Lucky Luciano y Frank Costello, todos integrantes del mundillo gángster de Estados Unidos y profesionales del negocio del juego. Hoy, el Parisien es el lugar obligado para pasar una inolvidable noche disfrutando de los coloridos y alegres espectáculos –en los que se muestra la esencia de las danzas y la música cubana a puro ritmo– en compañía de los siempre aconsejables mojitos que, apenas probados, invitan inmediatamente a sentir la música como la sienten los cubanos cuando bailan.

Desde 1979, el hotel también es la sede del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, evento que convoca a los más importantes jóvenes representantes del séptimo arte de la región y a una gran cantidad de público cubano ávido por conocer las novedades fílmicas que se producen cada año en el ámbito latinoamericano.

 

UN CASTILLO EN LA NOCHE.
A la noche, con las luces encendidas, el edificio adquiere el brillo de una diva en todo su esplendor. Sus contornos reflejan diferentes tonalidades de naranja y el verde de los jardines y las palmeras se vuelve casi transparente bajo la luz. Frente al hotel, el incesante susurro del mar acentúa su imagen de castillo encantado, tal como lo llamó Alejo Carpentier.

Concluida la visita, el periodista abandona el establecimiento caminando por los iluminados jardines hacia la salida, entre las despeinadas palmeras salpicadas con la bruma que llega desde la costa, mientras siente el irresistible deseo de imaginar que entre las sombras aparecerán Winston Churchill fumando su habano y Marlon Brando bailando un cha cha chá.


GASTRONOMIA Y DIVERSION NOCTURNA.
En cuanto al servicio gastronómico, el huésped del Hotel Nacional puede optar entre tres inmejorables opciones: el restaurante de lujo "Comedor de Aguiar", uno de los más distinguidos de La Habana, que sirve lo mejor de la comida nacional e internacional, una variada carta de vinos y el repertorio musical de dos excelentes pianistas que complementan la propuesta; el restaurante buffet "La Veranda", especializado en platos típicos cubanos, que pueden apreciarse en show cooking; y el restaurante criollo "La Barraca", ubicado en los jardines, con una espectacular vista al mar y de la entrada de la bahía de La Habana, y una excelente carta de comida criolla cocinada al carbón y servida en vasijas de barro. También existe la posibilidad de saborear una buena variedad de comidas ligeras en la piscina (de 10 a 18) u optar por la cafetería "El Rincón del Cine", que ofrece una variada carta de platos y snack, además de un rápido servicio a las habitaciones durante las 24 horas. Respecto a los bares, que se destacan por su tragos y cócteles, las alternativas son el Salón de la Fama (de 10 a 24), Galería (abierto las 24 horas), Rosa Náutica (de 10 a 24) y el Bar Churchill (de 19 a 1), donde tríos y cuartetos animan las jornadas con melódicos y rítmicos cantos autóctonos. Asimismo, como ya se mencionó, la noche puede vivirse en el Cabaret Parisien, que ofrece un gran show mostrando la fusión de las culturas indoamericanas, hispanas y africanas.

TIPS DEL VIAJERO

Ubicación: la propiedad está situada en la calle 21 y O del barrio Vedado, en la capital cubana. Se encuentra a 20 km. del aeropuerto de la ciudad. - Instalaciones: cuenta con 426 habitaciones, 34 suites, una suite Real y una Presidencial, piscina, tres restaurantes, cinco bares y numerosos salones para cócteles, reuniones, banquetes y congresos o convenciones. Muchos de los cuartos llevan el nombre de los famosos que se alojaron en ellos. Además, el huésped dispone de una galería con tiendas comerciales y un salón de belleza y peluquería (abierto todos los días excepto los domingos).

Entretenimiento: el Cabaret Parisien brinda su colorido espectáculo todos los días a las 22. - Visitas guiadas: el hotel puede recorrerse todos los días a las 10 y a las 16 en compañía de un guía, con punto de encuentro en el lobby.

Más información: [email protected].

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