Brasil vive sus fiestas populares con intensidad, mucha alegría y a lo largo de todo el año. Más allá del carnaval, el Norte y el Nordeste de Brasil concentran celebraciones que combinan música, gastronomía, identidad regional y ambiente familiar en destinos que tienen buen clima durante todo el año y un atractivo creciente para el público argentino.
Brasil: fiestas todo el año con recitales, shows y mucha alegría son un motivo más para visitar el país vecino.
En este recorrido te contamos cómo participar de algunas de las mejores Fiestas Juninas, disfrutar de la tradición del el forró y hasta conocer el exótico Festival de Parintins, distintas formas de la rica cultura brasileña. Cada propuesta suma paisajes, patrimonio y propuestas turísticas que complementan estas tradiciones y fiestas para armar itinerarios completos que podrás disfrutar en los próximos meses.
1- Aracaju, festas juninas entre el mar y el Cañón del Xingó
Aracaju, capital de Sergipe, ofrece una versión costera de las Fiestas Juninas y la celebración de São João. El “Arraiá do Povo”, instalado frente a la playa de Atalaia, convoca a figuras destacadas del forró y la música regional en grandes escenarios abiertos al público durante unos 30 días de festejos entre mayo y junio.
Se trata de una fiesta enorme pero a la vez muy tranquila, donde se puede disfrutar de una agenda de shows de primer nivel con entrada gratuita en un escenario con muy buena infraestructura. Tampoco faltan los puestos de gastronomía típica para probar distintos platos y los infaltables tragos.
Al igual que el año pasado, este 2026 la ciudad también confirmó la realización de otra gran fiesta: el llamado Forró Caju. El año pasado se presentaron allí más de 130 atracciones musicales distribuidas por distintos circuitos y zonas de Aracaju, incluyendo mercados centrales, plazas y barrios, para llevar la fiesta a distintos espacios urbanos. Las atracciones confirmadas incluyen tanto bandas regionales y nombres de peso del forró como reconocidos artistas de la música popular brasileña.
En paralelo, los barrios mantienen escenarios más pequeños, donde la fiesta adquiere un tono íntimo y tradicional. Las quadrilhas infantiles, los concursos de disfraces típicos, las fogatas y los puestos de comidas regionales refuerzan el perfil familiar de la celebración, con fuerte participación de chicos y adultos mayores.
La ciudad permite combinar fiesta y descanso en playas amplias y organizadas. Sobresalen los extensos paseos costeros con bares, restaurantes y espacios para caminar o andar en bicicleta. Un imperdible sobre la costa es el tramo de la Passarela do Caranguejo, un punto turístico ideal para probar los platos con cangrejo típicos de la región.
Aracaju cuenta también con un pintoresco Mercado Municipal en el centro de la ciudad donde no faltan puestos con productos frescos, artesanías regionales, souvenirs y opciones para probar sabores típicos de Sergipe.
Además de sus amplias playas urbanas, desde Aracaju se pueden visitar la Ilha dos Namorados, un punto pintoresco al que se llega con excursiones desde la costa; la Croa do Goré, ideal para quienes disfrutan de las navegacuines y la naturaleza y la Praia do Saco, con aguas cristalinas y arenas blancas, ideal para un día de playa.
Como complemento, el Cañón del Xingó, sobre el río São Francisco, ofrece paseos en catamarán entre formaciones rocosas rojizas que aportan un atractivo natural distintivo en el Nordeste.
2- Caruaru, tradición junina y el legado de Luiz Gonzaga
Las fiestas juninas celebran a San Antonio, San Juan y San Pedro, y tienen elementos bien definidos: fogatas de São João, comidas a base de maíz como pamonha, canjica y bolo de milho, puestos decorados con banderines de colores y la clásica quadrilha.
En torno a esta tradición que nació en el interior del país y se extendió a todo el territorio, muchas ciudades de Brasil celebran fiestas multitudinarias que convocan a grandes artistas locales y a enormes cantidades de visitantes. Es el caso de Caruarú, una localidad de alrededor de 400 mil habitantes en el interior de Pernambuco y uno de los grandes epicentros del São João, probablemente el más tradicional.
Durante junio, la ciudad organiza una de las festas juninas más importantes del país que se extiende por 30 días, con unos 25 escenarios y centros de entretenimiento, más de 800 espectáculos musicales y fuerte presencia de tradiciones populares que convocan a más de 3,5 millones de visitantes.
Caruaru también es tierra de Luiz Gonzaga, el “Rei do Baião”, figura central del forró. Temas como “Asa Branca” o “Olha pro Céu” forman parte del repertorio habitual en esta época. La ciudad alberga homenajes permanentes al músico y mantiene viva la tradición del baião, el xote y el xaxado.
Otro punto destacado de la localidad es el barrio de Alto do Moura, reconocido por su artesanía en cerámica, con piezas que retratan escenas del sertão y la vida nordestina y la posibilidad de ver a los artistas populares en acción. Otras artesanías, como las realizadas en cuero, abundan en la extraordinaria Feria de Caruaru, considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil
Infaltables son los concursos de Quadrilha, una divertida danza teatralizada recrea una boda campesina con personajes típicos, vestimenta colorida, sombreros de paja y maquillaje que imita pecas. Es una celebración pensada para la familia, con juegos para chicos y ambiente comunitario.
3- Campina Grande y el São João récord de Paraíba
En el estado de Paraíba, Campina Grande disputa el protagonismo del calendario junino con una celebración que se extiende durante varias semanas y figura en el Libro Guiness de los Récords como la más grande de Brasil.
Conocida como “O Maior São João do Mundo” sobresale por su duración (alrededor de 30 días o más), y la excelente estructura escenográfica y programación continua que ofrece el Parque do Povo, predio temático donde se concentra la celebración que recrea una villa nordestina, con escenarios, puestos gastronómicos y espacios culturales.
Aquí también la quadrilha ocupa un lugar central, con coreografías ensayadas durante meses y competencias entre grupos.
Las fogatas simbolizan protección y celebración, mientras que la gastronomía típica refuerza el carácter estacional de la fiesta, basada en el maíz y productos regionales. La ambientación incluye trajes campesinos, vestidos amplios, camisas a cuadros y sombreros de paja.
Más allá de junio, Campina Grande funciona como base para explorar el interior de Paraíba y los paisajes del sertão. A menos de dos horas de allí, João Pessoa, capital del estado, cuenta con playas tranquilas, piscinas naturales y un casco histórico colonial que amplía la propuesta turística.
4- Recife, Olinda y el forró como expresión de identidad
En Pernambuco, Recife y su vecina Olinda respiran forró durante todo el año, aunque en junio cobra especial protagonismo. El origen del término suele asociarse popularmente a la expresión inglesa “for all”, vinculada a bailes abiertos al público, aunque también existen otras interpretaciones históricas sobre su etimología.
Así, el llamado forró reúne varios géneros musicales del Nordeste, como el baião, el xote y el xaxado. El acordeón, la zabumba y el triángulo marcan el ritmo de un baile en pareja que forma parte de la vida social y atraviesa generaciones. En el caso de Recife y Olinda, otros bailes típicos como el frevo y el maracatú también cobran protagonismo y permiten conocer más de la rica y diversa cultura de Brasil.
Durante junio, algunos de los lugares clave son el Sítio Trindade (barrio de Casa Amarela), con un escenario principal con shows de forró tradicional y contemporáneo, presentaciones de quadrilhas y espacios gastronómicos con comidas típicas. El ambiente es más cultural y tradicional que masivo, y muy ligado a la identidad nordestina.
La Avenida Rio Branco y el Pátio de São Pedro, en el centro histórico, son espacios clave para música regional. En junio se enciende el forró pé de serra (formato más tradicional, con trío de acordeón) y shows gratuitos al aire libre con un ambiente auténtico: es un buen lugar para ver cómo bailan y viven la fiesta los locales.
En barrios como Boa Vista o en la zona central hay bares y espacios culturales donde el forró se baila todo el año; y en junio la agenda es aún más variada e intensa.
Las Fiestas Juninas de Recife suelen garantizar la presencia de los grandes nombres de la música y este 2026 no será diferente, con más de 60 atracciones confirmadas entre las que se cuentan:
- Alceu Valença
- Elba Ramalho
- Fafá de Belém
- Lia de Itamaracá
Recife es una gran ciudad con muchos y variados atractivos: desde playas urbanas como Boa Viagem hasta un centro histórico con fuerte herencia colonial.
Olinda, declarada Patrimonio de la Humanidad, es una visita imperdible, con uno de los conjuntos coloniales más bellos de Brasil. con iglesias barrocas y miradores al mar, e integrando música, historia y paisaje en una misma experiencia.
Desde allí también se puede organizar escapadas a Porto de Galinhas, conocida por sus piscinas naturales de aguas cálidas y transparentes.
5- Parintins y el Boi Bumbá, el gran espectáculo amazónico
En el estado de Amazonas, Parintins se transforma cada año, a fines de junio, en el epicentro de una de las celebraciones culturales más impactantes de Brasil: el Festival de Parintins.
Aunque no forma parte de las festas juninas, comparte el calendario y el espíritu popular que caracteriza a las grandes fiestas brasileñas.
El eje del festival es la competencia entre dos asociaciones folklóricas, el Boi Garantido (rojo) y el Boi Caprichoso (azul), que se enfrentan durante tres noches en el Bumbódromo, un estadio con capacidad para más de 30 mil personas. Cada grupo presenta un espectáculo temático que combina música en vivo, danza, alegorías monumentales y efectos escénicos de gran escala.
Semejante en algunos aspectos a los desfiles del carnaval de Río de Janeiro, la celebración se basa en la leyenda del buey resucitado, pero en Parintins adquiere una dimensión mucho más amplia. Las presentaciones integran mitología indígena, rituales amazónicos, referencias afrobrasileñas y relatos regionales. El resultado es una puesta que mezcla teatro, ópera popular y carnaval, con fuerte identidad local.
Durante esos días, la ciudad vive en clave rojo o azul. Los habitantes eligen bando y la rivalidad es parte del folclore, aunque el clima general es festivo.
Las calles se llenan de música, ensayos abiertos y encuentros culturales que permiten al visitante acercarse a la tradición más allá del espectáculo nocturno.
El viaje suele comenzar en Manaos, desde donde se llega por vía aérea o fluvial. Esto permite combinar el festival con experiencias en la Amazonia: navegación por el río Amazonas, visitas a comunidades ribereñas y estadías en lodges en plena selva.
Así, Parintins no solo ofrece una fiesta de gran escala, sino también se convierte en puerta de entrada a uno de los entornos naturales más emblemáticos a impresionantes de Brasil.
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