La Ruta Salamone se convirtió en uno de los recorridos más curiosos para escapadas de Semana Santa en la provincia de Buenos Aires. El circuito conecta pueblos del interior bonaerense donde el arquitecto Francisco Salamone dejó más de 60 obras monumentales entre 1936 y 1940.
En Semana Santa te invitamos a descubrir Azul, Laprida y Saldungaray como parte de la Ruta Salamone de la Provincia de Buenos Aires.
Este road trip por la Ruta Salamone permite descubrir palacios municipales, portales de cementerios y antiguos mataderos de estilo art decó que todavía dominan el paisaje urbano. El recorrido atraviesa localidades tranquilas y rutas poco transitadas, lo que lo convierte en un plan ideal para un fin de semana largo.
Día 1: Semana Santa, un viaje temático irrepetible
El primer tramo del recorrido es Buenos Aires - Azul y comienza saliendo temprano desde la ciudad para recorrer unos 300 kilómetros por la Ruta Nacional 3. Azul es uno de los puntos más conocidos de la Ruta Salamone y reúne varias obras del arquitecto y es una base de alojamiento que cuenta con hoteles, cabañas y estancias.
Entre las obras más llamativas aparece el portal del Cementerio Municipal, una estructura monumental de líneas rectas y una gran cruz central que se transformó en una de las imágenes más reconocibles del circuito. Su escala contrasta con el entorno y permite dimensionar el estilo que Salamone aplicó en muchos pueblos que tambien son recomendados para escapadas en el interior bonaerense.
Antes de seguir viaje conviene recorrer el centro histórico, las plazas y algunos restaurantes tradicionales. Ir descubriendo la ciudad con tranquilidad antes de continuar el road trip y comer en La Fonda, Mucca o Manolete también forman parte de este itinerario.
Día 2. Los secreto de la Provincia de Buenos Aires
La segunda jornada del recorrido por la Ruta Salamone continúa hacia Laprida, a unos 120 kilómetros de Azul. Allí se encuentra uno de los palacios municipales más representativos del arquitecto, con una torre que domina la plaza principal.
Las líneas geométricas y el uso del hormigón reflejan el estilo monumental que caracterizó a Salamone. En pueblos relativamente pequeños, estas construcciones generan un contraste que todavía sorprende a quienes recorren el circuito.
Desde Laprida el viaje sigue hacia Coronel Pringles, a unos 90 kilómetros. El Palacio Municipal es considerado una de las obras más impactantes del arquitecto: su torre supera los 50 metros de altura y se convirtió en uno de los símbolos de la ciudad.
Día 3: Escapadas entre sierras y arquitectura tras la huella de Salamone
La última jornada del road trip puede continuar hacia Saldungaray, a unos 110 kilómetros de Coronel Pringles, donde se encuentra uno de los portales más conocidos de toda la Ruta Salamone.
El portal del cementerio de Saldungaray presenta un diseño circular atravesado por una gran cruz central y es una de las obras más fotografiadas del arquitecto. Su estética monumental se convirtió en un ícono del circuito turístico.
La cercanía con Sierra de la Ventana permite sumar paisajes serranos antes de emprender el regreso hacia Buenos Aires. De esta manera, la Ruta Salamone aparece como una escapada diferente para Semana Santa, con historia, arquitectura y pueblos tranquilos del interior bonaerense.
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