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El pueblito telero de La Rioja que teje su propia historia y merece ser descubierto

Descubrí este pequeño pueblo de La Rioja, donde las teleras son guardianas de un oficio ancestral que se hereda de generación en generación.

Siguiendo un camino de tierra, el paisaje cambia y el sur de La Rioja invita a descubrir uno de esos pueblos rurales que resguardan parte de la identidad provincial: Santa Bárbara. Al pie de las sierras de Los Llanos, este paraje reúne a un grupo de teleras que mantiene vivo el trabajo artesanal con lana.

Apenas 24 kilómetros separan el centro de Chamical de este rincón habitado por unas 35 familias. Al llegar, entre casitas y telares rústicos, se descubre que detrás de cada manta o poncho hay mucho más. Lana de oveja, tintes naturales, días de trabajo y un conocimiento transmitido durante décadas.

Santa Bárbara, un pueblito de telares y tradiciones

Antes de que una pieza llegue al telar, existen historias. Una de ellas es la de Karina Martínez, que cuando era niña observaba cómo su abuela transformaba la lana en hilo, hasta que un día tomó un palito de duraznillo e intentó hilar por su cuenta.

Tenía 11 años cuando acompañaba a sus abuelos a ver las ovejas, tomaba un poco de su lana y volvía con la curiosidad de intentar aquello que tantas veces había visto hacer.

Su abuela advirtió ese interés y comenzó a enseñarle. Primero fue la observación, después los primeros intentos y, poco a poco, el aprendizaje de una técnica que todavía forma parte de su vida. Su historia es apenas una entre tantas. En Santa Bárbara, otras mujeres también aprendieron a trabajar la lana desde pequeñas, con un oficio que convirtió a esta localidad en el conocido “pueblo telero” de la provincia.

Allí se hacen mantas, ponchos, bufandas, almohadones, peleros y hasta alforjas para caballos. Cada pieza tiene sus propios tiempos y requiere dedicación: algunas pueden llevar varios días de trabajo y todas atraviesan un proceso que comienza mucho antes de que aparezca la primera trama.

Con una población que ronda las 100 personas, la vida cotidiana en Santa Bárbara transcurre entre pocas casas, familias y actividades compartidas. La Escuela N.º 286 Gobernador Francisco Solano Gómez, la única de la localidad, es un pilar importante para la comunidad. Actualmente, asisten solo 13 alumnos.

En Santa Bárbara la comunidad se dedica a la preservación del tejido en telar rústico o criollo.

En Santa Bárbara la comunidad se dedica a la preservación del tejido en telar rústico o criollo.

De la lana al telar: así nace cada pieza en Santa Bárbara

Todo empieza con la lana recién esquilada de las ovejas. Primero se la extiende y se le agrega ceniza para ayudar a absorber parte de la grasa natural que contiene. Después llega el lavado, el secado y, recién entonces, comienza una de las tareas más pacientes: hilarla.

El grosor del hilo dependerá de la pieza que se quiera realizar. Para las mantas más finas se utiliza una hebra delgada y se trabajan dos hilos que luego se tuercen entre sí. Después, el hilo se convierte en madeja y finalmente vuelve a formar un ovillo.

Es en ese momento cuando llega el color: si la pieza lo requiere, la madeja se tiñe, se enjuaga y se lava nuevamente para retirar el excedente de tintura. Una vez seca, vuelve a convertirse en ovillo y está lista para entrar en el telar.

Pero el telar todavía necesita ser preparado. Los hilos se acomodan con un movimiento de ida y vuelta que forma una especie de ocho. Luego se utiliza el crucero para cruzar los lizos y comienza el enlizado, un trabajo minucioso que permite ordenar cada hilo antes de tejer. Cuando todo está en su lugar, aparece la pala, una pieza de madera gruesa que las teleras utilizan para construir la tela pasada tras pasada.

Así, entre lana, agua, tintura, hilos y madera, cada pieza, por más sencilla que parezca, guarda horas de trabajo. Un pelero, por ejemplo, puede demandar entre una semana y dos semanas y media, dependiendo de su tamaño.

La Rioja: una de las teleras nos mostró cómo hilaba lana de forma artesanal utilizando un huso manual.

La Rioja: una de las teleras nos mostró cómo hilaba lana de forma artesanal utilizando un huso manual.

¿Qué más se puede conocer en Santa Bárbara?

Santa Bárbara también es una buena opción para el turismo rural, con paisajes y tradiciones que completan la visita

Uno de ellos es la Quebrada de La Bolsa, en el entorno de las Sierras de Los Llanos. El recorrido invita a adentrarse entre la vegetación y las formaciones serranas hasta llegar a la Cascada Escondida, un salto de agua de más de 20 metros de altura. El trekking también permite descubrir piletones naturales alimentados por vertientes, en un paisaje donde el agua aparece entre las sierras y acompaña buena parte del recorrido.

En el pueblo también se encuentra la capilla dedicada a Santa Bárbara, que cobra especial protagonismo cada 4 de diciembre, cuando se celebra la Fiesta Patronal. La fecha reúne a la comunidad alrededor de bailes y distintas actividades.

La otra gran celebración ocurre durante el verano con el Festival del Telero, una fiesta que reúne a las familias de la región alrededor de la música, la gastronomía y la producción artesanal. Las propias mujeres participan de la organización y encuentran allí una oportunidad para mostrar sus tejidos.

Durante las festividades locales, las teleras tienen la posibilidad de mostrar y vender sus productos. Sin embargo, quienes deseen conocer de cerca este oficio pueden acercarse directamente al pueblo y llevarse una pieza hecha allí mismo.

La Rioja: la Quebrada de la Bolsa y su Cascada Escondida se pueden explorar desde Santa Bárbara

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