Anécdotas viajeras

Vuelo "maravilhoso"

En esta nueva entrega, Mariela Onorato nos cuenta su experiencia arriba de un helicóptero sobrevolando Río de Janeiro (Brasil).

“Para volar no es necesario pensar mucho, solo hay que sentirlo en el corazón”, le dice el tucán Rafael a Perla y Blu (los guacamayos azules protagonistas de la película “Río”) antes de saltar desde un morro. Y tiene razón, sobre todo si se trata de sobrevolar Río de Janeiro, la “cidade maravilhosa”, plena de colores, naturaleza, arte e historia.

Un día de diciembre despejado, tibio y agradable tuve mi cita con esta ciudad desde el cielo. Desde Pan de Azúcar inicié una excursión en helicóptero que recorre los principales hitos del destino. ¿Había nervios? Claro. Pero también estaba la certeza de que iba a iniciar una experiencia única e inolvidable. Junto a dos colegas nos subimos a un Bell 206 e iniciamos la travesía que duró cerca de media hora. El tiempo ideal para descubrir desde el cielo el imponente Cristo Redentor y el morro Pan de Azúcar en la boca de la bahía de Guanabara; las aceras emblemáticas de Ipanema y Copacabana, y los barrios Leblon (con sus playas apacibles), Leme, Urca (con su pequeña pero bella praia Vermelha), São Conrado con sus olas que son la meca de los surfistas, y el lujoso Barra da Tijuca, con su monolito Pedra da Gávea.

Arriba del helicóptero el tiempo parece efímero y hay que estar bien atento para no perderse los detalles, porque tanto por tierra como por aire, Río es inabarcable. La travesía continúa y ya se impone la playa de arenas blancas Da Joatinga y el principal espejo de agua de la ciudad, la laguna de agua salada Rodrigo de Freitas, conectada al océano Atlántico a través del canal Jardim de Alha. Un paraje que, además de su belleza, da cuenta de la vitalidad de los cariocas y su afición por los deportes: running, ciclismo y remo son solo algunos de los elegidos.

Camino al sur de la ciudad, comienza avizorarse el lado B de este destino: las favelas. Vidigal y Rocinha son dos de las más emblemáticas y desde el cielo también es posible descubrir sus colores, sus precarias viviendas y sus caminos serpenteando en los morros.

Y así cuando comenzaba a entusiasmarme con la aventura y a sentirme a gusto estando a la par de las nubes, el helicóptero se perfiló hacia Pan de Azúcar para finalizar el recorrido.

Para quienes quieran sumarse a esta aventura, un dato a tener en cuenta es que los tickets no se pueden reservar con anticipación. Hay diferentes rutas (8 en total), tiempos de vuelos y costos, obviamente. Y los puntos de partida pueden ser Pan de Azúcar (morro de Urca), la laguna Rodrigo de Freitas y el mirador de Doña Marta, en el barrio de Botafogo.