Históricamente, las vacaciones de invierno suelen ser sinónimo de pausas en la rutina y vacaciones familiares. Sin embargo, esta temporada, el turismo en Argentina se vive con menos visitantes y con un clima de creciente preocupación en todo el país. En ese contexto, un nuevo fin de semana largo parece ser un soplo de aliento.
¿Nuevo fin de semana largo?: el reclamo del turismo en Argentina ante una crisis que no da tregua
En medio de una notable caída en el consumo y con la ocupación hotelera en picada, el turismo argentino clama por un nuevo fin de semana largo para subsistir.
En Argentina el turismo sufre una crisis interna en crecimiento.
A las bajas reservas y el consumo turístico planchado, la decisión del gobierno nacional de eliminar feriados puente— que restringe aún más las oportunidades para dinamizar el sector—resulta más que desafortunada. Desde Viajando, analizaremos esta problemática cada vez más generalizada.
El reclamo desde Villa Gesell y un problema para el turismo argentino
El intendente de la ciudad balnearia de Villa Gesell, Gustavo Barrera, decidió cruzar el umbral de la intención y pasar de una vez a la acción. El funcionario solicita formalmente la creación de un nuevo fin de semana largo en octubre. Su reclamo ya no es aislado, revela un inconveniente en crecimiento.
La solicitud fue elevada a la Jefatura de Gabinete y a la Secretaría de Turismo para que se analice la posibilidad de modificar el calendario nacional de 2025. El 12 de octubre, feriado trasladable por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, este año cae un domingo, y la intención es correrlo para incentivar los viajes durante ese fin de semana.
El planteo, más allá de lo que ocurre en su localidad, trata de una demanda que beneficiaría a todo el país. Este tipo de fines de semana largos, conocidos como “puente turístico”, eran herramientas clave para activar el consumo interno, pero en 2025 el Gobierno decidió reemplazarlos por días no laborables que dependen del empleador.
El caso de Gesell es paradigmático porque en esa fecha se celebra la Fiesta Nacional de la Diversidad Cultural, uno de los eventos más importantes de su calendario. Sin un feriado largo que impulse la llegada de turistas, el impacto se siente con fuerza.
Barrera se dirigió a la Casa Rosada para encontrar una solución al "agravamiento de la situación del sector turístico". En sus redes sociales, compartió un video en el que explica la importancia de que exista una respuesta a favor de los geselinos, "Hoy más que nunca: necesitamos TRABAJAR", aseveró.
Un golpe silencioso: menos fines de semana largo, menos turismo
El reemplazo de feriados puente por días no laborables ha modificado la dinámica del calendario turístico y no ha logrado mucho más que reducir las expectativas del sector. La diferencia no es menor; mientras los feriados garantizan el descanso o el cobro doble en caso de trabajo, los días no laborables quedan sujetos a decisión del empleador y no ofrecen retribuciones especiales.
Recientemente, la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, se refirió a este cambio con claridad: "el problema no es solo cuántas personas viajan, sino cuánto dinero destinan al hacerlo.", explicó.
Para entender mejor, es importante saber por ejemplo que el consumo turístico cayó más de un 25% interanual, y la ocupación hotelera en Mar del Plata apenas supera el 40%.
A su vez, en muchos casos, los visitantes optan por alojarse con conocidos, reducen los días de estadía o evitan salidas y actividades pagas. ¿El resultado? una temporada invernal con movimiento, pero con muy poco impacto económico.
En la provincia de Buenos Aires y en otras regiones del país, la “estadía corta” se volvió moneda corriente. Lo que antes eran escapadas de tres noches ahora muchas veces se reducen a una o dos. Todo esto genera un efecto dominó que perjudica a hoteles, restaurantes, operadores turísticos y comercios locales.
San Luis y un turismo "al borde del colapso"
La provincia puntana se ha convertido en uno de los casos más alarmantes. Con una ocupación hotelera que ronda apenas el 30%, San Luis atraviesa la peor temporada turística de su historia.
El consumo prácticamente se paralizó y advierten el cierre de muchos establecimientos. La crisis golpea a las grandes ciudades pero también a las pequeñas localidades que dependen del turismo como principal motor económico.
Según explican desde el sector, el fenómeno comenzó a evidenciarse en enero, cuando la temporada alta ya mostraba números por debajo del primer verano postpandemia. Desde entonces, la tendencia solo empeoró.
La recesión, el atraso cambiario y la falta de incentivos como los fines de semana largos agudizaron el problema. Desafortunadamente, el turismo en San Luis es apenas un reflejo del que fue.
La preocupación crece especialmente en el interior del país, donde la actividad turística además de ser recreativa, es una fuente vital de empleo e ingresos. Allí, el cierre de un hotel puede implica una pérdida comercia y significa menos trabajo, menos movimiento y menos posibilidades de sostener la vida económica local.
El turismo se va de Argentina: sube el emisivo, sufre el interno
Desde luego que ya no resulta una novedad que mientras que el turismo interno se achica, los viajes al exterior muestran una tendencia en alza. Por ejemplo, en junio, más de 1,2 millones de argentinos salieron del país: esto es más del doble de los visitantes que ingresaron en el mismo período.
Brasil y Chile fueron algunos de los destinos más elegidos, y más de la mitad de los viajes se realizaron por vía aérea. El saldo turístico fue negativo: salieron 677 mil visitantes más de los que llegaron.
Este fenómeno se explica, en parte, por el tipo de cambio y las promociones ofrecidas en destinos del exterior, que vuelven más atractivas algunas opciones fuera del país. Pero también refleja una desconexión creciente entre los precios internos y la percepción de valor que tienen los turistas nacionales.
Para los operadores turísticos locales, esta situación es una amenaza concreta. A medida que los argentinos eligen viajar afuera, las plazas nacionales pierden mercado, inversión y empleo.
La competencia con el exterior se vuelve cada vez más difícil de sostener. Mucho más aún, cuando se visibiliza la falta de herramientas que incentiven el turismo interno, como los fines de semana largos o los programas de financiación.
¿Cuáles son los fines de semana de 2025 que aún restan en Argentina?
En definitiva, el reclamo por un nuevo fin de semana largo ya excede a un pedido municipal. De hecho, es el síntoma de un malestar profundo que recorre a todo el sector turístico, y mucho más aún en un país donde los viajes internos siempre funcionaron como válvula de escape y dinamizador económico.
Los números muestran una caída persistente y generalizada. Desde la Costa Atlántica hasta el noroeste, pasando por las sierras y los destinos rurales, la combinación de recesión, menos consumo, falta de incentivos y fuga de turistas al exterior crea un escenario complejo.
Mientras tanto, el calendario sigue avanzando y quedan muy pocos fines de semana largos confirmados en lo que resta del año:
- En agosto: el viernes 15 será día no laborable con fines turísticos, mientras que el domingo 17 se conmemora el feriado del Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín. En este caso se podrá acceder a un fin de semana XL en caso de que el empleador decida que no se debe trabajar el viernes.
- En noviembre: este fin de semana largo se compone por el día no laborable del viernes 21 de noviembre y el feriado del Día de la Soberanía Nacional, que se traslada del 20 al 24 de noviembre. En este caso, también dependerá del empleador en cada caso.
- En diciembre: del sábado 6 al lunes 8 de diciembre. Aquí, el fin de semana largo es por el feriado inamovible del Día de la Inmaculada Concepción de María, que cae un lunes.
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