Entre mármol, esculturas y una fuerte inspiración en la cultura italiana, Figlio deslumbra a quienes pasean por Tandil. Si ya existían motivos para ir a esta localidad de la provincia de Buenos Aires, ahora hay que añadir uno más: ir a conocer esta heladería que, con su impronta, ya se volvió una parada obligatoria.
Parece un palacio romano pero está en Tandil: así es la heladería viral que todos quieren conocer
En pleno corazón de la provincia de Buenos Aires, Tandil sorprende con una de las heladerías más asombrosas del mundo. Conocé por qué llama tanto la atención.
Gastronomía en Tandil: descubrí esta increíble heladería que te invita a sentirte como en Roma pero sin salir de la provincia de Buenos Aires.
El local céntrico—que es una de las sucursales de la marca— estuvo en remodelación por tres años para transformarse en esta gran obra. Ahora, es un espacio en el que nada está puesto al azar: cada pieza, material y textura tiene un motivo y quienes tuvieron la suerte de visitarlo, ya han podido comprobarlo.
Figlio y un sueño que fue creciendo en Tandil
Según Juan Bertolín, quien desde hace años está al frente del proyecto, Figlio nació casi de casualidad. Su familia es dueña de los supermercados Monarca, donde muchos clientes se quedaban charlando entre góndolas. Esa escena cotidiana los llevó a pensar en un espacio más cómodo para esos encuentro
“En un pueblo o ciudad chica es fácil encontrarse con muchas personas y que surjan las ganas de quedarse charlando. Así apareció la idea de sumar cafés en las puertas de los locales, un paso que, sin saberlo, marcaría el origen de Figlio", cuenta.
Con el tiempo, el café pidió algo más y crear una heladería fue un sueño que de a poco se fue construyendo. Primero iban a ser una franquicia, pero con mucho trabajo y aprendizaje lograron comenzar a fabricar su helado desde cero.
El desafío fue grande, pero el entusiasmo más: “Nos embarcamos en el producto propio, tuvimos que interiorizarnos y capacitarnos. Todo este desarrollo nos llevó más de un año", recuerda Juan.
Una obra monumental que transformó la experiencia de tomarse un helado
Al principio, la remodelación iba a ser solo una “lavadita de cara”, pero el cambió logró redefinir la identidad de Figlio. Esto se logró gracias a un trabajo en conjunto con Foguel Studio, a cargo de la artista y diseñadora industrial, Eugenia Foguel.
La colaboración derivó en un concepto integral que mira a Italia, a los domingos en familia y a la tradición que la marca lleva en su ADN. De hecho, también realizaron un viaje de estudio por Roma, Florencia y algunos otros pueblitos italianos que sirvieron de inspiración.
Comenzaron en cierta forma a preguntarse "¿qué es Figlio y qué representa?" y de a poco, las respuestas construyeron un mundo propio.
Bertolín explica que por sus raíces italianas, todo lo trasladaba a esos domingos en casa de la abuela. "Son momentos que representan unión y a la familia: ese espíritu fue la base para todo. Queríamos también un helado con materia prima de calidad, y desde ahí fuimos definiendo la remodelación de la marca y las ideas que siguieron".
¿El resultado? Un espacio que parece un templo, con columnas torzadas inspiradas en el movimiento del helado, mármoles seleccionados en Italia y esculturas hechas a medida.
Una de las piezas que más sorprende es, sin duda, el Coloso del frente, que mide siete metros y fue toda una odisea colocar. Llegó en una sola pieza cuando el techo ya estaba construido, por lo que se necesitó una grúa especial capaz de ingresar justo en el ángulo requerido para ubicarla en su lugar.
Cada detalle está pensado especialmente. El piso tiene incrustaciones con forma de copos de helado, los casetonados del techo esconden bombones y las lámparas y mesas con patas en forma de cucurucho fueron diseñadas exclusivamente para el local.
Hasta los vasos, de doble vidrio, replican el movimiento del helado dentro de la máquina. Todo está cuidadosamente planificado, y se percibe apenas se cruza la puerta.
Incluso las partes más funcionales se volvieron parte de la experiencia: los baños, con arcos, mármoles y leones que escupen agua en los baños de hombres, son tan fotografiados como las esculturas.
“Queríamos que la gente viva el espacio, que se puedan sentar junto a las esculturas, formando parte del concepto”, asegura Juan. La idea funcionó y miles de videos virales en redes sociales lo demuestran.
El detrás de escena de Figlio: desafíos, decisiones y un futuro que ya está en marcha
Llevar adelante la obra no fue simple. Hubo piezas que pesaban más de dos toneladas, esculturas que debieron modelarse primero en miniatura para luego ser escaneadas en 3D y momentos en los que todo parecía demasiado grande incluso para el equipo. Aun así, lograron concretarlo tal como lo habían imaginado, sin descartar ninguna idea.
Una de las esculturas más llamativas —inspirada en Marforio y ubicada al fondo del local— quedó sin cabeza simplemente por su tamaño. Lejos de ser un inconveniente, terminó convirtiéndose en una de las más fotografiadas por los visitantes
Hoy Figlio no solo vende helado, ofrece una verdadera experiencia de la que cada vez más personas quieren ser parte. Al pasar seguro veas que hay fila, pero la verdadera recompensa está al ingresar, así que la espera vale la pena.
El lugar también cuenta con un valor agregado importante: un estacionamiento con capacidad para unos 30 autos, lo que resulta un verdadero lujo en el centro de Tandil, donde solo se puede estacionar de una mano.
Y lo que viene también promete. Bertolín anticipa que en los próximos meses traerán la remodelación de las otras sucursales, basadas en un concepto que ya está diseñado y listo para ejecutarse. “La idea es unificar la identidad y llevar esta experiencia a los otros espacios de la marca”, adelanta.
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