Praga es innegablemente la puerta de entrada a República Checa, pero el país permite extender el recorrido y descubrir otros destinos sin necesidad de realizar grandes desplazamientos. A pocos kilómetros de la capital aparecen paisajes naturales, localidades históricas y propuestas vinculadas con la gastronomía y la cultura local.
Vacaciones por Europa: los tesoros de República Checa más allá de Praga
República Checa ofrece mucho más que su capital. El país europeo puede sorprenderte con un paseo entren pueblos medievales, castillos y ciudades termales.
Vacaciones por Europa: República Checa tiene un sinfin de propuestas que deberías descubrir.
Petr Lutter, director de la oficina de turismo de República Checa para América Latina destacó esta diversidad de atractivos y el crecimiento del turismo argentino. Durante el primer semestre de 2026, la llegada de viajeros argentinos al país aumentó más de 11%.
Cesky Krumlov, entre calles empredadas y arquitectura medieval
La capital concentra buena parte de los atractivos de República Checa, con un patrimonio histórico, calles, plazas y una arquitectura que invitan a dedicarle varios días. Además, su ubicación en el centro de Europa es ideal para utilizarla como base para realizar excursiones por distintos puntos del país.
Uno de los destinos que viene ganando mayor reconocimiento es Ceský Krumlov, ubicado a unos 170 kilómetros de Praga. La localidad conserva un marcado perfil medieval, con edificios históricos y un entorno que invita a recorrerla a pie. Su tamaño y su arquitectura ayudan a conocer una faceta diferente del país, alejada del ritmo de una gran capital.
Según explicó Lutter, se trata de uno de los lugares que en los últimos años comenzó a aparecer con mayor frecuencia entre las consultas de los viajeros. También ganó visibilidad gracias a las excursiones que algunos cruceros por el Danubio ofrecen desde Austria.
Naturaleza, castillos y rutas en bicicleta por República Checa
El territorio checo también tiene opciones para incorporar actividades al aire libre a un viaje centrado inicialmente en ciudades.
Desde Praga se pueden realizar escapadas hacia áreas naturales como Paraíso de Bohemia, una zona protegida conocida por sus bosques, formaciones de roca arenisca y senderos para practicar senderismo. Entre sus principales atractivos se encuentran las Rocas de Prachov, el castillo de Trosky y el palacio de Hrubá Skála.
Otra alternativa es tomar una bicicleta y recorrer rutas que atraviesan paisajes naturales y conducen hacia castillos medievales y pequeñas localidades. En Paraíso de Bohemia, por ejemplo, hay circuitos señalizados de distintas dificultades, entre ellos recorridos que pasan por Hrubá Skála y las ruinas del castillo de Valdštejn.
Ciudades termales y tradición europea
Las ciudades termales forman parte de otra de las tradiciones turísticas de República Checa. Algunas de ellas conservan establecimientos históricos, arquitectura característica y una larga trayectoria vinculada con el bienestar.
Karlovy Vary es uno de los principales ejemplos. La ciudad integra, junto con otros centros termales europeos, el sitio “Great Spa Towns of Europe”, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Sus fuentes termales, edificios históricos y espacios dedicados al bienestar suman una experiencia diferente a un recorrido por las principales ciudades europeas.
Brno, una alternativa con perfil joven dentro de República Checa
A unos 200 kilómetros de Praga se encuentra Brno, la segunda ciudad más grande del país. En los últimos años, esta localidad ha ganado mucho más protagonismo entre los jóvenes.
Allí, hay un gran patrimonio histórico, una escena urbana contemporánea y una importante población universitaria. Esto se refleja especialmente en la gastronomía, los espacios culturales y la vida nocturna.
De acuerdo con Lutter, Brno ofrece otro punto de vista sobre la República Checa y permite incorporar una experiencia más urbana y actual al viaje.
La cerveza como parte de la cultura checa
La gastronomía es otro de los caminos para descubrir el país. República Checa tiene una de las tradiciones cerveceras más reconocidas de Europa y está estrechamente vinculada con el origen de la pilsner.
La cerveza forma parte de la vida cotidiana y también de la experiencia turística, con propuestas para conocer su elaboración y degustar distintas variedades.
Para el viajero interesado en la gastronomía, se trata de una forma de acercarse a una tradición que está profundamente integrada en la cultura local.
Terezín y una mirada a la historia del siglo XX
Otro lugar que despierta interés entre los viajeros es Terezín, localidad vinculada con la persecución de la población judía durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante el conflicto, la antigua fortaleza de Terezín fue utilizada por los nazis como gueto y campo de concentración. Actualmente, sus espacios históricos y memoriales permiten conocer este capítulo de la historia europea.
La visita tiene un carácter diferente al de otros atractivos turísticos del país y puede resultar especialmente significativa.
Mercados navideños para viajar en invierno
Los mercados navideños se encuentran entre las experiencias que vienen despertando mayor interés entre los viajeros argentinos que eligen Europa durante el invierno.
La temporada se extiende aproximadamente desde mediados de noviembre hasta fines de diciembre, cuando distintas ciudades y localidades preparan plazas y espacios públicos con puestos de productos artesanales, comidas y bebidas típicas.
Además del atractivo propio de la Navidad, estos mercados son la puerta de entrada a los centros históricos en una época del año con una atmósfera completamente diferente a la de los meses de primavera y verano.
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