Huele a mar en Camarones. Desde la puerta del Museo de la familia Perón se puede sentir una bruma salitrosa. La humedad empieza a invadir este pueblo que allá por 1900, año de su fundación, fue uno de los puertos más fecundos de la costa sur de Chubut.
Está previsto que hagamos una visita al Parque Marino Costero Patagonia Austral, una extensa área pinzada por dos bahías, Camarones y Bustamante.
Pero antes recorremos la casa de los Perón, donde Juan Domingo pasó la primera infancia.
Allí las autoridades rehicieron una construcción típica de entonces –la original sucumbió ante un incendio en 1980- que hoy guarda la historia del fundador del Partido Justicialista en tres grandes módulos de su vida: Perón antes de Perón, el Legado y el Mito.
La primera parte transcurre entre el escritorio del padre de Juan Domingo, que ejerció de juez de paz en Camarones, y la cocina de la vivienda. La muestra incluye mobiliario de la época, fotografías y hasta pinturas hechas por el ex presidente argentino.
La etapa del Mito recorre el punto álgido de la historia política de Perón, desde 1945 a 1955. Estos años están representados por merchandising de la doctrina peronista, recortes de los periódicos de la época y, por supuesto, la figura de Eva Duarte.
El Legado, finalmente, se focaliza en la vida política después de la muerte de Juan Perón.
Desde Camarones hasta la reserva Cabo Dos Bahías hay que transitar 30 km. de ripio escoltado por la estepa y el mar. En el recorrido se pueden ir visualizando playas, restingas y caletas.
La reserva es el hábitat de unas 25 mil parejas de pingüinos magallánicos que cada septiembre llegan para aparearse.
Por las tardes puede verse la marcha de miles de pingüinos que vuelven de una expedición nutritiva para alimentar a sus pichones. Se trata de una imagen espectacular que se da en pocas pingüineras de la costa atlántica.
Además, la reserva cobija a lobos marinos de dos pelos, guanacos, zorros, ñandúes y otras especies de la fauna patagónica.
Jaramillo y Fitz Roy: donde el tiempo se detuvo.
A falta de un río que delimite la frontera entre ambas provincias, Chubut y Santa Cruz aprovecharon el paralelo 46º sur para trazar su límite. La división es imaginaria. Y lo es tanto que la diferencia entre un distrito y otro sólo se puede alcanzar a ver en el escudo policial del efectivo de control del paso interprovincial.
Por lo demás, la estepa continúa infinita, inmutable a un lado y al otro de la ruta 3, donde la meseta se empieza a confundir con un desierto lunar.
Hace 150 millones de años esa desolación en el paisaje no existía. La zona donde conviven los pueblos de Fitz Roy y Jaramillo estaba intensamente poblada por unos bosques de araucarias gigantescas. Claro, por entonces no existía la cordillera de los Andes y la humedad proveniente del Pacífico transitaba libremente hacia el este, donde el Atlántico era apenas un proyecto lejano de la naturaleza.
Pero esa Patagonia cálida y húmeda desapareció bajo un manto de cenizas de erupción volcánica –que coincidió con la formación de los Andes- que cubrió los bosques y sepultó los árboles.
Desde entonces las voces del silencio gobiernan la meseta patagónica.
La erosión, miles de años después, se encargó de descubrir estos gigantes dormidos y acostados que hoy forman parte del Monumento Natural Bosques Petrificados de Jaramillo. Este yacimiento fósil, distante a 140 km. de Jaramillo, ostenta los ejemplares de troncos petrificados más grandes hallados en el mundo en una superficie de 60 mil ha.
Tras los pasos de Darwin en la ría Deseado.
La ría Deseado es un accidente natural único en Sudamérica. Se trata de un río que abandonó su cauce y fue ocupado por el mar, creando un ingreso de agua marina de casi 40 km., desde Punta Cavendish -en la desembocadura- hasta el Paso Marsicano.
Fue justamente Thomas Cavendish quien le dio nombre a la localidad santacruceña de Puerto Deseado. Según la historia, este corsario, el tercero en completar la vuelta al mundo, avistó tierra desde su nave Desire en 1586, y desde ese momento el lugar adoptó el nombre de la nave como suyo.
Casi 300 años después el bergatín británico Beagle, comandado por Robert Fitz Roy traía entre sus tripulantes al naturalista Charles Darwin quien, recorriendo la margen del Deseado en 1833, daría las primeras puntadas de lo que iba a ser su Teoría de la evolución de las especies.
Remontando la ría, los primeros habitantes que se dejan observar son las simpáticas toninas overas, que zigzaguean y saltan en la proa de la lancha.
En los acantilados nidifican los cormoranes roqueros, grises e imperiales. El recorrido continúa con un avistaje de lobos marinos, que descansan en la isla Larga, para finalmente desembarcar en la isla de los Pájaros, habitada por gaviotas, gaviotines y más de 30 mil pingüinos magallánicos con sus pichones en un concierto de piadas incesante.
Una isla gobernada por los pingüinos.
En la Isla Pingüino el último vestigio de asentamiento humano son cuatro paredes de ladrillos de 1913 que yacen al pie del faro. Esta caseta hoy es el refugio de un grupo privilegiado de pingüinos magallánicos que nidifican a su resguardo y permanente defensa, ya que hay otros de su especie que andan cavando y buscando recovecos entre las piedras y debajo de los matorrales para ubicar sus nidos, que suman más de 20 mil en toda la isla.
Ubicada a 25 km. al sur (mar adentro) de Puerto Deseado, el archipiélago recientemente declarado Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino es una reserva de avifauna única en la Patagonia.
Recorrerla es vivir una experiencia directa con los animales que la habitan: pingüinos magallánicos y de penacho amarillo (siendo el único espacio de la Patagonia costera donde nidifica esta especie), lobos marinos de un pelo, gaviotas cocineras, palomas antárticas, gaviotines, ostreros, skuas, petreles y cormoranes.
Cada especie se ha establecido en un sector de la isla, dándole al recorrido una especie de itinerario que hace disfrutar aun más el acercamiento a la fauna.
Parque Nacional Monte León.
Para llegar a Puerto Santa Cruz, la última estación del trazado de la Ruta Azul, hay que cruzar el puente de la isla Pavón. En este islote emplazado en el medio del cauce del río Santa Cruz el comandante Luis Piedra Buena, en 1859, izó por primera vez la bandera nacional en la Patagonia austral y sentó las bases del doblamiento de la zona bajo la soberanía argentina.
Puerto Santa Cruz, primera capital del Territorio de Santa Cruz, es la ciudad más cercana al Parque Nacional Monte León, un área protegida de 68 mil ha. habitada por cormoranes, gaviotines, otras 20 especies de aves costeras y marinas y 60 mil parejas de pingüinos magallánicos. En el lugar también pueden avistarse lobos marinos de un pelo y hasta algún ejemplar de ballena franca, delfín austral y tonina overa navegando en un mar rico en nutrientes.
La visita al Parque comienza por el recorrido de la estancia Monte León, que en su bonanza llegó a contar con más de 40 mil cabezas de ganado ovino. La actividad fue abandonada en 2001 pero el casco conserva su estructura intacta, donde se destaca el galpón de esquila.
En el Parque se puede visitar el cañadón de los guanacos; el mirador, desde el que se puede observar con nitidez la geoforma que se asemeja a un león echado y que le da nombre a la estancia; los senderos pingüinera, cabeza de león y lobería; la isla; las playas; y la gruta.
En Monte León se completa un trayecto de 1.500 km. donde se tejen la historia y la naturaleza en una trama singular de la Patagonia argentina. La Ruta azul es redescubrir lo descubierto hace miles de años pero que a los ojos de cada viajero muestra una faceta oculta. Así de misteriosa, enigmática y seductora es la Patagonia. Mucho más que estepa, silencio, mar y viento: es la síntesis de estos lenguajes hechos un discurso que no cesa de interpelar los sentidos de los afortunados que pueden recorrerla.
La Ruta Azul: un viaje para redescubrir la Patagonia
Si bien nació en 1897 como una ciudad vinculada a la exportación de ganadería, Comodoro Rivadavia es la capital nacional del Petróleo y la cuna de YPF. En torno al Pozo 2, donde en 1907 se descubrió petróleo por primera vez, hoy existe un museo de sitio considerado entre los tres más importantes del mundo en la temática. El buceo es una de las actividades que encuentran en esta zona un lugar óptimo. Puede realizarse en Rada Tilly, el balneario de playas de arena más austral de la Patagonia, ideal también para practicar deportes de agua y viento. La Reserva Natural Punta Marqués alberga a unos 1.800 lobos marinos de un pelo en un accidente geográfico donde el continente se interna 2,5 km. en el mar. Otros lugares de interés son el mirador del cerro Chenque, el farallón, el faro San jorge, el parque eólico Antonio Morán (que con 26 molinos aerogeneradores es el más grande de Sudamérica) y el circuito histórico ferroportuario con su museo. El ingreso de la Ruta Azul a Santa Cruz se hace por Caleta Olivia. Mediante el circuito natural “Turismo y Ambiente”, el destino propone una identificación con el paisaje pudiendo interpretar cada lugar visitado. La caleta, por ejemplo, declarada Reserva Natural Municipal, alberga gaviotas y cormoranes, mejillones, caracoles y erizos. Otro sitio de interés es la lobería Punta Sur, donde se pueden observar los lobos marinos de un pelo durante todo el año.
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