Cuando se escucha Caminito, la imaginación viaja casi automáticamente hacia las fachadas coloridas de La Boca. Sin embargo, detrás de sus versos existe una historia menos conocida que conduce a un escenario completamente distinto: un rincón del sudeste de La Rioja, una antigua acequia y un amor que no pudo prosperar.
El "verdadero Caminito" está en La Rioja: la historia de amor que inspiró el famoso tango
Esta localidad de La Rioja conserva las huellas del romance juvenil que inspiró los versos escritos por Gabino Coria Peñaloza hace más de un siglo.
La Rioja: descubrí el famoso camino que logró que "Caminito" se transformara en un clásico del tango.
En Olta, esa memoria permanece viva a través de un paseo que rinde homenaje a la obra. El escritor e investigador local Oscar Vilche fue una figura clave para documentar y difundir el vínculo entre este rincón riojano y el poema que más tarde se convertiría en un célebre tango.
La Rioja y el romance que inspiró Caminito
La historia se remonta aproximadamente a 1903, cuando Gabino Coria Peñaloza era un poeta de poco más de 20 años. Había nacido en Mendoza y se crió en Villa Mercedes, San Luis, pero mantenía un fuerte vínculo familiar con La Rioja: su madre, María Natividad del Señor Peñaloza, era oriunda de Olta.
Buena parte de lo que se conoce sobre aquel episodio fue reconstruido décadas después por Oscar Vilche. En 1975, el escritor riojano se comunicó por carta con Coria Peñaloza y recibió una respuesta de su familia que confirmó la relación entre el poeta, el pueblo y los versos de Caminito.
Durante una visita a Olta junto con su madre, Coria Peñaloza asistió a una de las tertulias que se celebraban en el pueblo. Allí conoció a una joven, llamada Maria, que tocaba el piano y con quien compartía el interés por la música y la poesía.
Los jóvenes comenzaron una relación y solían caminar desde aquella vivienda por un sendero que continuaba en dirección a Loma Blanca. A uno de sus costados corría una acequia alimentada por el agua cristalina que descendía de las montañas y mantenía húmedo y verde el entorno.
Cuando llegó el momento de marcharse, Coria Peñaloza prometió regresar. Meses después, quizá un año más tarde, volvió a Olta para buscar a la joven, pero ella ya no estaba en el pueblo. Al parecer, su familia había descubierto el romance y la había enviado a otra localidad.
El paisaje de Olta que quedó retratado en los versos
La pérdida llevó al joven poeta a refugiarse en la escritura. Al regresar de Olta a Villa Mercedes compuso Caminito, inspirado en el sendero que había recorrido junto con María y en la tristeza provocada por su ausencia.
Según explicó Vilche, la propia letra permite reconocer tanto el paisaje de Olta como la historia vivida por la pareja. La referencia al camino que el “tiempo ha borrado” remite a aquellos encuentros, mientras que los “tréboles y juncos en flor” recuperan la vegetación que crecía junto a la acequia.
Con el crecimiento del pueblo, aquel escenario se transformó. La acequia se convirtió primero en un canal de piedra y posteriormente desapareció, mientras que la vegetación y distintos sectores del trayecto también fueron modificados. Por eso, el paseo actual funciona como una puesta en valor de esa memoria y no como una conservación intacta del sendero de comienzos del siglo XX.
Oscar Vilche y la recuperación de la historia de Caminito
En 1975, el vínculo entre Olta y los versos de Caminito todavía era desconocido para muchos habitantes del pueblo. Oscar Vilche se encontró con esta historia cuando tenía 30 años, a través de un artículo periodístico que despertó inmediatamente su curiosidad.
En ese momento era docente y corresponsal del diario El Independiente. Sorprendido por no haber escuchado antes aquel relato, decidió escribirle a Gabino, quien ya era un hombre mayor y vivía en Chilecito, para consultarle si la información era correcta y pedirle más detalles sobre lo ocurrido en Olta.
Un mes después recibió una respuesta de su hijo, Federico Coria Peñaloza. Debido a la avanzada edad de su padre, fue él quien contestó las preguntas en su nombre, luego de que ambos leyeran la carta. La respuesta confirmó la relación entre el poeta, el pueblo y los versos. Vilche todavía conserva aquel documento y la copia de su consulta original, realizada con papel carbónico.
Con esa documentación publicó en abril de 1975 un artículo en El Independiente. Aunque el origen riojano de la letra ya era conocido dentro de ciertos ámbitos especializados, su trabajo permitió que la historia comenzara a difundirse entre los habitantes de Olta y en otros puntos de La Rioja.
La llegada de las radios FM a la región abrió nuevos espacios para contarla. Más adelante, el tema despertó el interés de periodistas provinciales y nacionales, mientras el investigador continuaba reuniendo artículos, testimonios y documentos relacionados con la obra.
Todo ese material quedó plasmado en el libro Caminito y el tango, cuya primera edición apareció en 2012. Un año después, la obra fue presentada en el Salón Delia Parodi del Congreso de la Nación. El libro fue declarado de interés cultural e incorporado a la Biblioteca del Congreso y a su biblioteca móvil. De esta manera, la investigación trascendió el ámbito local y contribuyó a difundir en otros puntos del país este interesante vínculo.
El resultado de aquel proceso puede verse en el propio pueblo. Cuando Vilche conoció la historia, a los 30 años, nunca había oído hablar de ella; actualmente, forma parte de la memoria cultural de Olta y es conocida por las nuevas generaciones.
Cómo el poema inspirado en La Rioja se convirtió en tango
El poema permaneció guardado durante más de dos décadas. Ya vinculado con el ambiente cultural de Buenos Aires, Gabino conoció a Juan de Dios Filiberto por intermedio del pintor Benito Quinquela Martín.
Filiberto había compuesto una melodía y necesitaba una letra que se adaptara a ella. Después de escucharlo, el poeta revisó los papeles que conservaba en su pensión y encontró Caminito. Los versos encajaban con la música, aunque al compositor no lo convenció inicialmente el título y propuso cambiarlo. Gabino se negó y la obra conservó su nombre original.
En 1926, la composición obtuvo el primer premio en el Concurso de Canciones Nativas del Corso Oficial de Buenos Aires. La presentación estuvo a cargo de un conjunto integrado por un armonio, diez violines y varias voces, de acuerdo con la historia relatada por Vilche.
Carlos Gardel grabó la obra ese mismo año e Ignacio Corsini contribuyó a su consagración al interpretarla en 1927 en el sainete Facha Tosta, presentado en el antiguo Teatro Cómico.
Con el tiempo, el tango quedó estrechamente asociado con La Boca. Sin embargo, sus versos continuaron conservando el recuerdo de aquel sendero.
El Caminito que hoy se puede visitar en Olta
Actualmente, Olta cuenta con un paseo turístico que pone en valor su relación con Caminito. El recorrido incorpora senderos, murales, monumentos y referencias a la obra y a su autor, en un entorno que permite reconstruir la historia mientras se avanza por el lugar.
El espacio no representa una conservación exacta del camino rural de comienzos del siglo XX. La urbanización transformó el trazado, la acequia y buena parte de la vegetación original. Se trata de un paseo homenaje que recupera de manera simbólica el paisaje inmortalizado en la letra.
Otro punto importante es la antigua Posada Mis Tías, identificada localmente como el inmueble donde se realizaban las tertulias vinculadas con el comienzo de esta historia. La construcción fue restaurada y, en septiembre de 2026, reabrió como un café literario dedicado a los autores riojanos. El Paseo Caminito ofrece visitas autoguiadas y puede recorrerse todos los días, con entrada libre y gratuita.
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