Argentina

Tips para viajar a las Salinas Grandes, entre Salta y Jujuy

Es uno de los destinos imperdibles cuando viajamos a Salta o Jujuy: te contamos todo sobre las Salinas Grandes, las terceras más grandes del mundo.

En medio de los singulares paisajes de la Puna, entre las provincias de Salta y Jujuy, en el norte argentino, las Salinas Grandes están ubicadas a 3.400 msnm., sobre la vieja traza de la Ruta 40. Cuentan con unas 12.000 ha. de extensión.

¿Cuándo viajar a las salinas?

Posibles de visitar en cualquier momento del año, las Salinas Grandes ofrecen experiencias diferentes dependiendo de la época. De abril a noviembre es la estación seca; mientras que en verano se concentran las lluvias, por lo que el suelo queda cubierto por una capa de agua.

¿Cómo llegar desde Salta?

Desde Salta son 245 km. por las rutas 9 y 52. Desde San Antonio de los Cobres, la distancia es de 100 km. por la Vieja Ruta 40.

¿Cómo llegar desde Jujuy?

También se puede acceder desde la ciudad de San Salvador de Jujuy o desde Purmamarca.

¿Cuál es el clima en esta zona del norte argentino?

Muy seco, soleado, ventoso y fresco. Las lluvias ocurren en verano y son escasas (entre 300 y 400 mm. anuales). Hay una enorme amplitud térmica entre el día y la noche. En enero la media es de 12°C, con máximas de unos 25°C. En invierno la media es de 2,2°C, con mínimas que pueden alcanzar los -15°C.

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¿Qué hay que llevar?

Protector solar, lentes de sol que protejan del reflejo en la enorme superficie blanca y un sombrero de ala ancha (que pueda sujetarse, por el viento). También se recomienda llevar agua ya que el clima seco favorece la deshidratación; y abrigo, porque las temperaturas pueden bajar de manera abrupta, sobre todo al final de la tarde.

¿Por qué visitar las Salinas Grandes?

Porque es un paisaje impactante de Salta y Jujuy, con restos arqueológicos y propuestas de aventura.

Además, las Salinas Grandes son las terceras más grandes del mundo, con 212 km² de superficie –el equivalente a la Ciudad de Buenos Aires–, después del Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar de Arizaro en Salta.

¿Cómo se forma una salina?

El origen de las Salinas Grandes se remonta a la era cenozoica, cuando las sierras que se encuentran hacia el oeste se elevaron dejando una gran depresión que se fue rellenando con sedimentos erosionados de estas montañas durante el mioceno. Luego se produjo el levantamiento de la Sierra de Acay hacia el sur, la de Aguilar hacia el noreste y de la Sierra Alta al este. De este modo, la zona quedó “encerrada” y separada de la Quebrada de Humahuaca.

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Este espacio fue el depositario de los sedimentos que arrastraban los arroyos y de cenizas volcánicas. En el período glaciario el clima más húmedo hizo que el tamaño de los glaciares de montaña aumentara. Más tarde, los glaciares desaparecieron debido a un período de calentamiento y la cuenca se inundó dando origen a un enorme lago.

Tiempo después los glaciares desaparecieron y el nivel del agua bajó, hasta que una parte del antiguo lago se secó para convertirse en un lecho con sedimentos.

¿La zona estuvo alguna vez habitada?

En la zona de las Salinas Grandes se asentaron habitantes, de los que se encuentran vestigios arqueológicos: en el pueblo de Barrancas se pueden ver pinturas rupestres prehistóricas, mientras que el sitio arqueológico El Pasaje tiene unos 4.000 años de antigüedad. A principios del siglo XX se encontró también en las Salinas la momia de un niño con una corona de oro, sacrificado de manera ritual.

En los tiempos prehispánicos las Salinas Grandes fueron explotadas tanto para el consumo como para el trueque.

En la actualidad la sal se extrae de manera tradicional. Los habitantes de la zona también crían llamas y ovejas.

¿Hay vida en una salina?

Aunque en la misma salina no hay vegetación, en sus alrededores crecen cardones, pastos duros y árboles achaparrados que se alimentan de manantiales de agua dulce.

Durante los veranos, época de inundaciones, gran cantidad de aves acuáticas –entre las que se cuentan flamencos y gallaretas– se alimentan y anidan en la zona. En los alrededores de las lagunas y en los manantiales de agua dulce pueden encontrarse vicuñas y ñandúes.

¿Qué hacer en las Salinas Grandes?

El principal objetivo es apreciar los maravillosos paisajes que forma la sal en contraste con un cielo prístino y el telón de fondo de la Cordillera de los Andes hacia el oeste. También atrae la belleza de los enormes piletones de agua clara de los que se extrae la sal, que brindan un bello contraste con el suelo blanco.

Allí los viajeros juegan sobre la capa de sal de entre 10 y 50 cm. de espesor, caminan descalzos para sentir la textura de la sal bajo sus pies, prueban el sabor del suelo y se toman fotos saltando en las que parecen volar.

También es interesante apreciar cómo se realiza el trabajo de extracción de sal y conocer la vida cotidiana de los obreros que trabajan en un entorno tan particular.

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Muchos jornaleros tallan además piezas de sal que exponen y venden a los viajeros como recuerdo de su paso por las Salinas Grandes.

Entre los puntos más visitados están el mercado con recuerdos locales, donde algunos comerciantes ofrecen productos artesanales de fabricación propia a los visitantes; las maquinarias utilizadas para la extracción de la sal, y un espacio utilizado para obtener vistas de los paisajes locales.

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